Acuerdo Unión Europea–Mercosur: quiénes ganarán, los que deberán adaptarse y el impacto en exportaciones e inversiones

El pacto firmado en Bruselas abre un nuevo escenario para la economía argentina. El entendimiento fija reglas sobre aranceles, cuotas, retenciones y estándares regulatorios que impactarán en el perfil exportador, la industria local y la llegada de capitales extranjeros.

Tras más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur dio un paso decisivo luego del aval político del bloque europeo. Ahora resta la firma final por parte de los países sudamericanos, prevista para mediados de enero, y el posterior proceso de ratificación parlamentaria. Si se cumplen los plazos estimados por Bruselas, el entendimiento podría comenzar a regir hacia fines de este año.

El avance del pacto reavivó el debate sobre sus implicancias concretas para la Argentina. El acuerdo se apoya en tres pilares —comercial, político y de cooperación— y establece compromisos que atraviesan el comercio exterior, el marco regulatorio y las condiciones para la inversión, con efectos diferenciados según el sector productivo.

Desde el Gobierno celebraron el resultado. El ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno destacaron que el acuerdo permitirá ampliar exportaciones y mejorar el clima de negocios.

“Se trata del entendimiento más ambicioso alcanzado entre ambos bloques tras más de 30 años de negociaciones”, afirmó el diplomático, quien subrayó que el bloque accederá de manera preferencial a “la tercera economía del mundo, con 450 millones de consumidores”.

Según un documento difundido por la delegación argentina ante la UE, se espera que las exportaciones europeas al Mercosur crezcan un 39%, mientras que las ventas del bloque sudamericano al mercado europeo aumentarían un 17%, lo que implicaría unos 8.900 millones de euros adicionales para la región.

Más exportaciones y reglas previsibles

Uno de los principales beneficios del acuerdo es la eliminación de aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, con preferencias adicionales para otro 7,5%. De ese modo, el 99% de las exportaciones agrícolas quedarán alcanzadas por condiciones preferenciales. En paralelo, el bloque latinoamericano eliminará el 91% de los aranceles que hoy aplica a productos europeos, aunque de manera gradual.

El titular de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, explicó en diálogo con Infobae, que el impacto no será inmediato en todos los rubros. “La importancia del acuerdo no está tanto en el corto plazo, porque muchos productos recién entrarán a arancel cero en siete o diez años.

Lo central es la previsibilidad de reglas, especialmente sanitarias, ambientales y sociales”, señaló. Y agregó: “Firmar un acuerdo genera una relación de preferencia que facilita inversiones europeas”.

En la misma línea, el consultor Marcelo Elizondo destacó que la Unión Europea “es uno de los mayores importadores del mundo” y que el acuerdo “mejora el marco regulatorio, reduce aranceles y vuelve más atractivo al Mercosur para los flujos de inversión extranjera”.

Desde el punto de vista industrial, el economista Dante Sica sostuvo que el entendimiento funciona como una señal clave para los inversores. “Alinear las reglas locales con estándares regulatorios europeos refuerza la seguridad jurídica y la confianza”, afirmó. Además, remarcó que la apertura será escalonada, con plazos de hasta 15 años, lo que permitirá a los sectores sensibles adaptarse gradualmente.

Sica descartó un impacto negativo inmediato sobre la industria local y sostuvo que el desafío pasará por “mejorar competitividad y avanzar en reformas estructurales”, en un contexto donde la industria europea enfrenta costos laborales y energéticos más elevados.

Retenciones, cuotas y comercio exterior

El acuerdo también introduce cambios en los derechos de exportación. A partir del tercer año de vigencia, la Argentina deberá eliminar las retenciones para la mayoría de los productos exportados a la UE, con excepciones como soja, hidrocarburos y algunos insumos industriales. En el caso del complejo sojero, se fijaron topes que comenzarán en 18% y bajarán progresivamente hasta 14% en el décimo año.

Para productos sensibles, como carnes, lácteos y algunos granos, se establecieron cuotas arancelarias. Estas se asignarán al Mercosur en conjunto y luego deberán distribuirse internamente entre los países miembros.