El Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), entidad que recientemente cumplió 36 años de labor ininterrumpida, desarrolló en las redes una encuesta destinadas a conocer la “cultura vial”, en este caso, sobre el uso del celular al conducir. Sólo el 15 % admite que lo utiliza mientras se desplaza por la vía pública manejando su vehículo.
“El desarrollo tecnológico y la necesidad de estar constantemente en comunicación convierte al celular en el ‘cordón umbilical’ que nos une y nos adentra en el entorno social. La percepción de seguridad y protección que aporta un móvil es especialmente significativa en momentos de urgencia o de necesidad. Por eso, llevarlo en el vehículo permite en caso de avería, colisión, accidente, congestionamiento o cualquier otro tipo de urgencia transmitir información rápida y precisa, así como demandar la ayuda necesaria”, expresó Eduardo Bertotti, titular del ISEV.
“Sin embargo, la utilización del celular conduciendo genera un elevado riesgo de distracción evaluado en los siguientes datos:
• “Tras un minuto y medio de hablar por el celular (incluso con manos libres) el conductor no percibe el 40 % de las señales, su velocidad media baja en el 12 %, el ritmo cardíaco se acelera bruscamente durante la llamada, y se tarda más en reaccionar”.

• “Algunos estudios comparan la peligrosidad con la conducción con exceso de alcohol”.
• “Un alto porcentaje de conductores (entre un 30 % y un 50 %), no percibe este riesgo”.
“Esto hace necesaria la sensibilización de los conductores en varias direcciones:
-Disuadir a los usuarios de llamar o contestar el celular mientras conduce.
-Desistir de realizar una llamada a quien se sabe que va conduciendo.
-Comprender que como peatones, abstraídos en la conversación también caminamos ajenos a los riesgos viales”, finalizó Bertotti.

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