Tras la llegada de un barco con 5.000 autos de origen chino al país, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la apertura de las importaciones al asegurar que hará que los precios de los vehículos nacionales bajarán. Sin embargo, desde Ford advirtieron que esto podría generar cierre de fábricas de la industria automotriz.
El arribo del barco con 5.000 vehículos chinos generó repercusiones inmediatas en el sector automotor. Concesionarios y fabricantes locales reaccionaron ante la posibilidad de que una oferta mayor genere una reducción de márgenes y una competencia distinta.
En ese sentido, Martín Galdeano, cabeza de Ford Argentina, explicó que la competencia con otros mercados por la presión impositiva hace cada vez más difícil operar en el país. “No me sorprendería que cierren fábricas de autos en la Argentina”, disparó y encendió las alarmas por el empleo en el sector.
Cabe destacar que solo dos fábricas, en primer lugar la de Toyota, enclavada en Zárate, provincia de Buenos Aires, y segunda la de Ford, en General Pacheco, también en suelo bonaerense, producen más de la mitad del total de la industria. Y la gran mayoría se exporta.
Sin embargo, el 60% de los autos nuevos que se venden actualmente en Argentina sean importados, el 85% lo traen las propias automotrices que fabrican en Argentina. En concreto, lo que está sucediendo en la industria automotriz local es un cambio profundo de su esencia.
