De Lanús al Espacio: El sueño lunar de la médica que desafía la gravedad

Se trata de Lorna Evans, la médica lanusense de 37 años que se convirtió en noticia mundial tras postularse para el programa de astronautas de la NASA. Su historia es el ejemplo perfecto de que el «orgullo granate» no conoce fronteras, ni siquiera las de la atmósfera terrestre.

Egresada de la UBA, Belén no es una médica convencional; se especializó en Medicina Espacial, una rama que estudia cómo se adapta el cuerpo humano a la microgravedad y los desafíos de las misiones de larga duración.

Su trayectoria combina la pasión por la ciencia con una disciplina de hierro: Se crió y estudió en Lanús, donde forjó su vocación antes de dar el salto al ámbito internacional. Realizó rotaciones y estudios específicos en centros vinculados a la exploración espacial, analizando la pérdida de masa ósea y los efectos de la radiación en astronautas. Cuando la NASA abrió la convocatoria para nuevos candidatos a astronautas (un proceso donde se presentan más de 12.000 personas de todo el mundo), ella no dudó en enviar su perfil, destacándose por sus conocimientos médicos críticos para misiones a la Luna y Marte.

Luego de unos años, crisis del 2001 de por medio y una prometedora carrera tenística que tuvo que abandonar por problemas económicos, Lorna llegó a Estados Unidos ya recibida de médica para hacer cursos y rotaciones de observación en hospitales, en las que ni siquiera tenía permiso para hablar ni tocar pacientes.

“Al principio fue duro. Mandaba muchos mails a todos lados pidiendo oportunidades de investigación, pero nadie respondía; es un campo muy cerrado”, recordó.

Un contacto argentino la conectó con un cirujano de la Mayo Clinic que le abrió la puerta a la investigación en cirugía robótica. Desde ahí conoció a los flight surgeons (médicos de vuelo) de la NASA y empezó a aplicar para trabajar en la organización de sus sueños. Fueron dos años en los que la agencia la rechazó cuatro veces. A la quinta, entró. “Mis mentores me amaron porque trabajaba de sol a sol con pasión, sin importarme dormir tres o cuatro horas. Sentí una felicidad que nunca había experimentado en mi vida”, contó.

Lorna explica que el rol médico es vital para monitorear la salud de la tripulación en tiempo real, realizar cirugías de emergencia en entornos hostiles y estudiar cómo la gravedad lunar (1/6 de la terrestre) afecta los fluidos corporales.

En varias entrevistas, Lorna ha resaltado sus raíces:

«Llevo a Lanús conmigo a todos lados. Ser astronauta parece algo inalcanzable, pero la ciencia me enseñó que los límites están para ser desafiados».

Su postulación no solo es un logro personal, sino que ha inspirado a cientos de chicos en las escuelas del distrito, demostrando que desde una habitación en Lanús se puede mirar a la Luna con planes concretos de llegar a ella.

Para ser astronauta de la NASA siendo argentina, los requisitos son extremadamente rigurosos, incluyendo la ciudadanía estadounidense o convenios específicos de cooperación internacional, además de un máster en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería o Matemáticas) y experiencia profesional relevante.

Belén forma parte de una generación de mujeres argentinas que están liderando espacios en agencias espaciales, como Victoria Sosa (SpaceX) o Ruth Socolovsky (misión AMADEE-20).