En la mayoría de los bunkers económicos de la oposición no parecen contemplar un escenario con una megadevaluación. ¿Qué podría indicar esto? Que hay poco margen para una aventura de tal estilo por diversas causas, más allá de que se plantee un programa de estabilización, serio y consistente. O bien, que el tipo de cambio oficial no está tan atrasado como se cree. O ambas. Cada “maestrito con su librito” hará el cálculo o proyección que más le parezca pero lo cierto es que las estimaciones de gran parte de las consultoras locales, incluso del exterior, calculan que el dólar oficial hoy está apreciado entre un 15% a 25%, según los gustos.
Se tratan de una mera referencia, bajo alguna metodología internacionalmente aceptada, o que equilibra el sector externo, o que toma como hito algún momento de una macro estable. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) evaluó en su momento que el tipo de cambio real del 2022 estaba atrasado entre un 15% a 20%. Incluso, hasta el Institute of International Finance (IIF) estimaba un atraso muy similar.
Según el Estudio Broda hoy el peso está un 20% apreciado respecto del promedio histórico de los últimos 26 años que se ubica en torno de los $333. Esta consultora calculó cuál debería ser el tipo de cambio nominal hoy para que el tipo de cambio real vuelva a los niveles del promedio de los últimos 13 años (cuando se acabó el ciclo del súper dólar de Néstor Kirchner y de la crisis global 2008/9) y al de diciembre de 2019. En el primer caso debería ser de $303 y en el segundo de $356. Por un lado, cabe señalar que el primero se ubica $33 pesos por debajo del promedio histórico desde 1997, mientras que el segundo sería compatible con el de $60 que dejó Mauricio Macri y que Alberto Fernández había considerado como adecuado. Claro a los ojos de hoy, un dólar oficial de $356 hoy suena descabellado pero está a casi 30% del actual. Vale señalar que, por algo, los distintos “dólar soja” o “dólar agro” implicaban una mejora del orden del 20% aproximadamente.Por su parte, la consultora Macroviewdestaca que considerando hoy un tipo de cambio real de $280, no muy lejos del promedio de las últimas cuatro décadas de $291, casi nunca estuvo en la zona de $280/$300, o bien se cayó por debajo y se atrasó o saltó por encima en medio de una crisis. Al respecto, toman como termómetro tres momentos, la convertibilidad, el kirchnerismo y el macrismo.Con relación al 1 a 1, el dólar que arrancó sería hoy equivalente a $252, el del período de oro 1991/98 de $198 y el de la crisis con deflación 1999/2001 de $211. Todos estos tipos de cambio reales son de atraso con reformas y crecimiento. Luego con el kirchnerismo, el del arranque sería hoy de $525, el del período de oro 2003/07 de $436, el poscrisis global de $305 y el del cepo 2011/15 de $236. Se trata de un tipo de cambio real súper alto que tardó 8 años en bajar a niveles similares a los actuales. Mientras que el de Cambiemos comenzó con $251, en el boom 2016/17 de $241 y el de la crisis y final $337. Fueron años con atraso con cepo o con fuga de capitales golondrinas. Reconocen que en la gestión Massa el tipo de cambio oficial subió con la inflación (neto de la inflación de EE.UU.) lo que fue un cambio respecto a la gestión Guzmán que entre enero 2021 y julio 2022 lo atrasó 20%, de modo que sin este atraso, el dólar oficial estaría hoy cerca de $350 pesos y no en $270. Por eso señalan que un dólar de $350 se parecería en términos reales al dólar del Plan pactado entre Macri y el FMI en 2018/19 y la pandemia 2018-2020. No es más ni menos el que el querría el FMI hoy.
Escenario complejo
Sin embargo, para el consenso de los bunkers opositores no será sencillo mejorar el tipo de cambio real oficial, precisamente, porque dada la actual nominalidad y la necesidad de un reordenamiento global de precios relativos, un salto cambiario disruptivo sobrevendrá con un correlato inflacionario. Obvio, que frente a niveles de brecha cambiaria de más del 100% promedio cualquiera de estos niveles de tipo de cambio oficial queda a años luz. Pero los actuales tipos de cambios financieros e informales están cargados de expectativas y son típicos de crisis económicas e inestabilidad a la espera de un reordenamiento macroeconómico y político. Mientras tanto, solo resta, por el momento, esperar a la noche del 13.
4 Trackbacks / Pingbacks