El vocero detalló que esas viviendas, que se encontraron en condiciones muy precarias, “se alquilaban a los pacientes, y una vez que éstos fallecían las vendían, sin papeles y fuera de la legalidad porque son propiedad del Estado Nacional».
Y advirtió que «la Asociación de Internados del hospital se valió de los recovecos del Estado ineficiente para hacer sus curros y negociados y, como dijimos siempre, este Gobierno encuentra un curro, un robo o un acto de corrupción, y lo primero que hace es eliminarlo de cuajo».
«En los hospitales nacionales, tras la auditoria y control que lleva adelante el Ministerio de Salud, se detectaron y eliminaron severas irregularidades en el Hospital Sommer» apuntó Adorni y explicó que Hospital Sommer cuenta con 192 viviendas propias, «que debían ser destinadas a enfermos».
«Era casi un emprendimiento inmobiliario», sentenció. También denunció el uso indebido del espacio, en donde alquilaban aparte del terreno para pastar ganado y aseguró que había allí al menos 100 vacas y 50 caballos. «La excusa de esto era que se utilizaban para hacer terapia», explicó Adorni.
El vocero presidencial, además, denunció robo de alimentos y aseguró que a los internados por lepra a los que «se les pagaba una especie de monto de dinero para su subsistencia», se les sustraía parte de ese dinero y se les vendía la comida a precios exorbitantes.
En la actualidad, el Hospital Sommer presenta una infraestructura compuesta por diversas áreas residenciales construidas en terrenos del Estado Nacional. Estos espacios están destinados a aquellas personas que fueron internados en el pasado y que actualmente no padecen de una enfermedad infecciosa activa, pero sí sufren sus secuelas.


