El peronismo está roto y el dueño de los votos es Milei: hay que ver si los aprovecha

Ahora hay más crisis interna enfrente que cerca del presidente. Ajena a todo, Cristina hizo su fiesta y bailó en el balcón.

Ricardo Roa

Nada parece haber cambiado y sin embargo todo ha cambiado.  Las internas continúan, vivitas y coleando. También Cristina y Kicillof siguen siendo tan enemigos como siempre, el dólar está bajo el control a distancia de Bessent y la economía esperando la reactivación. Pero pasó que a Milei, que se venía a pique,  la ayuda de Trump no sólo lo salvó sino que le dio la posibilidad de la reelección . Y algo más: no tiene a nadie enfrente. Se sacó el Prode.

Chau al temor de no poder gobernar o de no llegar incluso al 2027.  “En un momento creí que la gente del escrutinio se estaba equivocando” , dijo Guillermo Francos. Nadie podía creer esos números. Con un desconocido Gonzalo Roca, Milei le ganó en Córdoba a Schiaretti, a la hija massista de De la Sota y al cristinismo. En Santa Fe, otra provincia clave, pasó igual: con Agustín Pellegrini, rosarino, 25 años y del que no se sabe ni de qué equipo es, le pasó el trapo al kirchnerismo y al flamante y ya abollado sindicato del medio del gobernador Pullaro. Una más: se llevó por delante al peronismo en su bastión de Buenos Aires con una lista donde figuraba como número uno José Luis Espert, el que tuvieron que bajar de apuro por un enorme escándalo. Está claro: los votos los consiguieron Milei y son de Milei. Falta ver si los aprovecha.

Y como somos súper amigos de Trump, que se nota. Está por llegar el nuevo embajador Peter Lamelas,  el primero de la era Trump,  y volvimos a votar junto con Estados Unidos ese jarabe de pico que es la declaración anual de las Naciones Unidas contra el bloqueo a Cuba. No hacer eso le costó el cargo a la ex canciller Mondino. El bloqueo viene desde la crisis de los misiles durante el gobierno demócrata de Kennedy, y la primera condena de la ONU es del 92. Cualquier interesado en la cuestión que  no esté encerrado en las ideologías  sabe que no es menos obsoleta que la dictadura militar que  somete al pueblo de la isla desde hace nada menos que 65 años.

Milei pasó de no tener tiempo a tener casi todo el tiempo del mundo. Había postergado sin fecha los relevos de ministros y hasta obligado al de Justicia, Cúneo Libarona, a metro la marcha atrás y volver a su puesto. Cúneo le dijo: “Presi: tengo que cambiarme la rodilla”. “Cambiátela, pero sin renuncias”.

Sin embargo, el malestar de Guillermo Francos por las versiones sobre su reemplazo precipitaron una crisis inesperada. Francos decidió irse este viernes mismo al enterarse de que sería reemplazado por el vocero Manuel Adorni. En el gabinete siguen los ruidos entre Santiago Caputo y Karina Milei, pero se escuchan menos. Milei los necesita a los dos. Si no se cambia lo conversado,  le armarán a Caputo un ministerio del Interior a su medida, y Karina será compensada por el ascenso de Adorni, un funcionario que se mueve bajo su ala.  Tampoco se sabe si quedarán golpeados los primos Menem, ayudados siempre por la hermana Karina.

Se dio vuelta una situación:  ahora hay más crisis interna enfrente, en el peronismo, que cerca de Milei , que a tono con lo pedido por Trump se sentó con los gobernadores para empezar a negociar las reformas y cenó con Maurio Macri. Ondas de amor y de paz donde había solo desconfiaza y pases de factura.

Cristina Kirchner y Axel KicillofCristina Kirchner y Axel Kicillof

Fuente de la negociación, Axel Kicillof. ¿Le vendrá bien convertirse en víctima? Lo ayudaría si fuera un líder, pero  Kicillof hasta ahora ha sido conducido . Milei y Cristina lo obligan a reaccionar. El gobernador patinó dos veces el domingo: con las urnas primero y con el discurso luego de la derrota. En lugar de analizar lo que había pasado se dedicó a repetir consignas y hacer pronósticos de las calamidades próximas con Milei.  Puede funcionar con algunos militantes, nunca con la gente.  Al software de Axel no le cargarán las actualizaciones.

Alguien que no era político pero sabía mucho de lo que necesitaba saber los políticos decía: “La inteligencia es la habilidad para adaptarse a los cambios”. Se llamaba Stephen Hawking, un genio que en su propia vida supo adaptarse como ninguno: sobrevivió 55 años a una esclerosis lateral amiotrófica, con una esperanza media de vida de apenas 14 meses. Y ya que estamos con las enseñanzas de Hawking, otra sobre la honestidad intelectual y el dogmatismo. Era el que más había estudiado y teorizado sobre los agujeros negros y un día reconoció en el Times:  “Estuve 40 años equivocado con los agujeros negros”.  Chapeau.

Volvamos a la noche del domingo que no estaba en los papeles de nadie. Y un dato: a un costado de Kicillof, Máximo no podía ni quería disimular su enojo con el gobernador, al que  La Cámpora se hace responsable de la derrota para intentar salvar la ropa,  como se encargó de hacer público su mamá, la compañera Cristina. Lo que más llamó la atención de Máximo fue la camisa china, con hombreras, que se puso para el acto, como si buscara mostrarse con más lomo que Kicillof. No más comentarios.

Tampoco encontraron cómo pararse frente a la debacle en el canal ultra K C5N. La impotencia los llevó a enojarse con los votantes de Milei porque no tuvieron en cuenta los casos de corrupción como Spagnuolo y Espert. Es extraordinario:  nunca vieron la corrupción kirchnerista y eso que era imposible no verla.  Los bolsos voladores de López, los hijos de Lázaro contando y apilando dólares en una cueva de Puerto Madero, el monumental robo con la obra pública en Santa Cruz, la fábrica de billetes de Boudou con Ciccone o la venta trucha de YPF a los Esquenasi. Y ahora ven la corrupción en Milei y se escandalizan.

Que el peronismo perdió el rumbo se vio sobre todo con Cristina.  Algo le pasó a esta señora, de verdad.  En medio del velorio electoral, se puso a bailar en el balcón, como si estuviera en una fiesta y esa fiesta de fantasía pudiera imponerse a la realidad. Había hecho una negación similar siendo presidente, en 2013. Dos días antes de los 30 años de la recuperación de la democracia estalló una protesta policial en Córdoba, que se extendió a 20 provincias y se transformó en cacelorazos y saqueos y una madrugada de terror con 9 muertos.  Ajena a todo, Cristina hizo su fiesta y bailó con una murga . Bailar en el Titanic, convencida de que la música podrá salvarla del naufragio.

Pero ya pasó el momento de bailar en el peronismo al ritmo de Cristina.

Fuente: Clarín