El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha destacado en el Centro Asturiano de Lanús la relevancia de la emigración y de las comunidades asturianas dispersas a nivel mundial en la configuración de la identidad colectiva de Asturias. Durante su visita, que incluyó la reinstalación de una imagen de la Virgen de Covadonga en la plazoleta Asturias y una demostración de baile tradicional, Barbón enfatizó que la Asturias en el exterior representa «una pieza imprescindible» para comprender la realidad del Principado. Afirmó que «Asturias es un rompecabezas formado por dos grandes componentes: la Asturias interior y la Asturias exterior. Este rompecabezas no estaría completo sin ninguna de ellas».
Barbón puso de relieve la trayectoria del Centro Asturiano de Lanús, creado en 1925, y su habilidad para evolucionar con el tiempo. Señaló que «la verdadera fortaleza de este centro asturiano radica en su continuidad a lo largo del tiempo. Ha sabido abrir puertas a los jóvenes y asegurar el relevo generacional». Este centro ha revivido después de la pandemia gracias a los descendientes de emigrantes que residen en Argentina. El presidente también comentó que la inclusión de nuevas generaciones será un aspecto notable en el V Congreso Mundial de Asturianía, que tendrá lugar el miércoles en Buenos Aires y que será el primero celebrado fuera de Asturias. Para facilitar la participación de los jóvenes, se ha acordado que uno de los tres representantes de cada centro asturiano sea de esta franja de edad. «Es fundamental que aseguremos el relevo generacional y transmitamos el sentimiento asturiano de padres a hijos», subrayó.
Barbón también expresó el agradecimiento de Asturias hacia Argentina por la recepción brindada a miles de emigrantes durante décadas. «¿Cómo no vamos a estar agradecidos a Argentina? Durante muchos años ha sido un hogar para quienes tuvieron que dejar Asturias en busca de oportunidades o, en muchos casos, simplemente para poder sobrevivir», señaló. Asimismo, recordó que muchos asturianos emigraron por cuestiones económicas, y otros se vieron forzados a hacerlo tras la Guerra Civil. «Muchos debieron abandonar Asturias porque no había comida en casa, mientras que otros se marcharon para salvar sus vidas. Nunca debemos olvidar nuestra historia al hablar de fenómenos migratorios», indicó.
El presidente del Principado también defendió que ser asturiano no está determinado por el lugar de residencia, sino por el vínculo con la tierra y los valores compartidos. «¿Cómo alguien puede poner en duda que ustedes son asturianos? No importa dónde se viva. Lo esencial es preservar ese sentimiento de pertenencia, el amor por Asturias y el compromiso con sus valores», aseguró ante la comunidad presente.
Además, resaltó el papel de los centros asturianos como lugares dedicados a la conservación y transmisión de la cultura asturiana. «La gaita, el tambor, el baile, los bolos, la lengua y nuestras tradiciones son parte de lo que significa ser asturiano. Ustedes son quienes mantienen vivo ese legado al otro lado del Atlántico», reconoció ante los asistentes.
