Carlos Pagni
Pocas encuestas daban como ganador a Sergio Massa. Muchas lo daban como uno de los protagonistas del ballottage. Sin embargo, hubo algunas que vieron el resultado mejor que otras. Uno de ellos fue su cuñado Sebastián Galmarini, que lo daba primero desde hacía dos semanas. La encuesta de Raúl Timerman y Shila Vilker, terminada el sábado, también observaba ese resultado. Federico Aurelio, a mediados de la tarde del sábado le mandó un mensaje a Massa que decía: “Estás primero en el ballotage”. También Cristian Buttié, de CB, acertó. Y la encuesta de la consultora Atlas que el propio Massa tiene contratada, entre los muchos equipos brasileños, fue otra de las que lo dio primero en el ballotage. Este fue un cisne blanco, o en todo caso gris, pero no algo totalmente imprevisto. Lo que sí es sorprendente es el nivel de recuperación que logró Massa: 3.200.000 votos, contra 700.000 votos que mejoró Javier Milei y otros 400.000 que perdió Patricia Bullrich respecto de las primarias del 13 de agosto.
Es fascinante mirar el movimiento de las piezas, los argumentos, las alianzas y estrategias de cada candidato. Pero mucho más importante, para entender lo que pasa y lo que va a pasar en la política argentina en los próximos tiempos, es advertir que esas piezas se mueven sobre un tablero que ha cambiado. Lo vimos en las elecciones del 2021, con muchísima claridad el 13 de agosto y quedó corroborado en las elecciones del domingo. Hay un movimiento de recuperación del peronismo sobre un mapa, sobre un campo de juego modificado.

Primero, hay que ver la recuperación y los métodos para recuperarse. Y después, cuál es el cambio estructural que está ocurriendo hoy en la política argentina. La consultora Cenital, de Facundo Cruz y Blas Lantos, hizo un trabajo que permite analizar los niveles de recuperación y de pérdida de cada uno de los protagonistas de la elección en los distintos distritos. Tiene datos muy relevantes. Entre ellos, si vemos el desempeño de Massa en Santa Cruz, hubo una recuperación del 60%. En Salta, una provincia muy ligada a Massa, obtuvo un 84% más de votos que en las elecciones del 13 de agosto. Tucumán es importante porque subió un 50% para el oficialismo y cayó un 26% para Juntos por el Cambio, al igual que en Tierra del Fuego (-24%) y La Rioja (-27%). Es evidente que hay distritos en donde JxC directamente se desactivó en beneficio de Massa y no de Milei. El candidato libertario, en Salta por ejemplo, no da un batacazo. Simplemente, mejora un 6%. Sin embargo, el dato electoral es el aumento de Massa en la provincia de Buenos Aires, donde trepó un 47,89%. Son muchísimos más votos que todos los demás porcentajes de recuperación.

¿Cuántos votos perdió/ganó cada uno de los candidatos?
Asimismo, los números de la provincia de Buenos Aires nos indican algo que está pasando en la Argentina desde el advenimiento de Duhalde al poder pero, sobre todo, desde que los Kirchner heredan a Duhalde. Y ahora todo este lento proceso político se ratifica en estas elecciones: la conurbanización del peronismo y de la política.
El mejor ejemplo es el trabajo que produjo el lunes el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), instituto de estudios y de formación de dirigentes del jesuita Rodrigo Zarazaga. A él le interesa mirar la cantidad de votos en el conurbano de las tres principales fuerzas políticas. Y descubre algo significativo. De compararse la elección del 13 de agosto con la del domingo, Massa suma 1.116.038 votos. Pasa de 2.100.000 a 3.200.000. Lo relevante es que no solo mejora en el conurbano. Este millón cien es la parte principal de la recuperación general de Massa. Massa sumó entre el 13 de agosto y los comicios pasados, a nivel nacional, aproximadamente 3.200.000. De este total, 1.116.000 vienen del conurbano. Por su parte, la pérdida de votos en el conurbano para Patricia Bullrich fue de 128.000, lo que puede considerarse una mala elección en la primera sección electoral, donde tendría que haber mejorado. Milei, a su vez, experimentó una leve recuperación o mejora, con 203.000 votos más, sufragios que proceden de una zona que, en una visión prejuiciosa o convencional, le tendría que haber sido adversa.

El trabajo que produjo el lunes el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) sobre la cantidad de votos en el conurbano
Hay una dependencia de Massa con el conurbano, que se traduce en una dependencia de Massa con Cristina Kirchner, que sigue siendo la figura principal de la representación de los sectores más vulnerables en esta geografía. Esto es importante porque hoy Cristina Kirchner es la que más colabora a una escena lógicamente montada que consiste en ocultar la negatividad que la rodea frente a sectores muy amplios de la sociedad, sobre todo en temas como la corrupción. Pero cuidado, Cristina Kirchner está agazapada en el número que cosechó Massa en el conurbano. Quiere decir que, cuando pase la campaña, nos vamos a encontrar con que Massa va a tener que definir cuál es su relación con Cristina, así como la tuvo que definir Alberto Fernández. Entonces, tenemos un peronismo conurbanizado, un Massa muy dependiente del conurbano y eso significa un vínculo especial con Cristina Kirchner.

El trabajo que produjo el lunes el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) sobre el voto de Unión por la Patria en el conurbano
El estudio del CIAS exhibe la relación entre el conurbano y el voto nacional de Unión por la Patria. A nivel nacional, pasó de 6.400.000 a 9.600.000, una diferencia de 3.100.000 de votos. En el conurbano, pasó de 2.176.000 a 3.290.000, una diferencia de 1.116.000. Por ende, de 3.185.000 votos, que es lo que Massa y el peronismo mejoran en términos absolutos en todo el país, 1.100.000 se lo deben al conurbano, que es el 35%. Esto nos muestra un mapa demográfico electoral de la política peronista. Dejan entrever las fortalezas y debilidades de Massa frente a Cristina Kirchner, La Cámpora y el kirchnerismo. Es importante ver estos trabajos para calibrar la consistencia y el nivel determinante que tiene esa alianza para cualquier proyecto de Massa.

Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner en EzeizaPrensa UP
Dentro de estos números se esconde otro dato: el triunfo de Axel Kicillof. Logró sacar el 48% de los votos. Pero hay que hacer una advertencia. Son números muy impresionantes hoy, pero si se los compara con sus marcas anteriores, de 2019, todo es un retroceso para el peronismo. Entre el 2019 y el 2023, gestión de Alberto Fernández, perdieron tres millones de votos. Lo mismo pasó con Kicillof, que no es el Kicillof de antes. Pero revalidó su título. ¿Por qué es importante esto? Porque los que quieren hilar muy fino, quieren ver mucho hacia delante y buscan problemas donde no los hay, observan: “Cuidado porque Kicillof no tiene reelección”. Entonces, en la cabeza del actual gobernador de la provincia de Buenos Aires puede anidar ya un proyecto presidencial. Y ahí se arma nuevamente un triángulo que viene funcionando en la política bonaerense y el peronismo desde hace cuatro años: Máximo Kirchner y La Cámpora aliados a Sergio Massa en contra de Kicillof. El domingo, en el acto de clausura electoral de Massa, hubo un detalle interesante que a ningún peronista de los que estaban allí se le escapó: cómo el “Cuervo” Larroque, cada vez más distanciado de Máximo Kirchner y cercano a Kicillof, copó el acto. Sus seguidores gritaban “la Patria es el otro”, el nombre de su agrupación. Se abre entonces otro drama en la política del peronismo bonaerense a partir de los resultados de este domingo.

Juntos por la Patria, Axel KicillofRodrigo Néspolo
¿A qué se debe esta recuperación? A mil cosas. Una de ellas, una campaña súper profesional de Massa, que estuvo apoyado por varios aparatos de consultoría. La segunda, algo que Massa sabe ejercer como nadie, es la capacidad extraordinaria para presionar y trabajar sobre la debilidad del otro. Hubo presiones de todo tipo. Entre varios casos, hay uno que vale la pena destacar, y que se encuentra dentro de la ley. Hay una carta que la dirigen desde la Dirección de Migraciones a una persona de origen paraguayo que tiene residencia transitoria, está habilitada para votar en las elecciones municipales y provinciales, y le recuerdan: “En esta oportunidad, lo contactamos desde la Dirección Nacional de Migraciones, dependiente del Ministerio del Interior de la Nación, debido a que nos ha informado la Junta Nacional Electoral sobre su inasistencia a las PASO del 13 de agosto. Le recordamos que, según la ley vigente, tiene que votar este 22 de octubre”. Esta carta la han recibido muchísimos inmigrantes que tienen la posibilidad de votar en los municipios y en las provincias. No dejaron ningún resquicio sin pensar, más allá de las presiones a empresas que pueden seguir apareciendo. De hecho, el lunes llegó a la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados una separata del presupuesto para discutir un tema ultra sensible: exenciones impositivas. Todos aquellos sectores de la economía que tienen un beneficio fiscal van a estar ahora en la parrilla del oficialismo. Seguramente alguien les hará notar que hay que alinearse políticamente para que no caiga la guillotina.

Carta emitida desde la Dirección de Migraciones llamando a votar a una persona de origen paraguayo
Hablando de la relación entre poder y negocios, hoy martes se realiza una subasta estratégica que toca en el centro a los medios de comunicación y las telecomunicaciones en general: la subasta del nuevo sistema 5G, que reemplaza al sistema de comunicaciones actual que es el 4G. Hay tres oferentes, por 100 MHz dos de ellos y por 50 el otro. Son Telecom, que es el Grupo Clarín, Claro, de Carlos Slim, y Telefónica, que compra solo la mitad del espectro radioeléctrico que está en oferta. Van a pagar 350 millones de dólares cada uno, dólares que pueden traer de afuera a través del contado con liquidación, liquidarlos acá, comprar los pesos y pagar esos 350 millones de dólares con dólares oficiales. Es un gran beneficio que hace pensar que la cifra parece muy alta pero no lo es. Massa fue llevando este proceso -él lidera el sector de telecomunicaciones en el Estado porque es el jefe político de quien preside el Enacom- hasta un momento crucial de la campaña electoral. Hay una maquinaria pensada por alguien como Massa que conoce como nadie la estructura del poder y del Estado.

Se realiza la subasta del nuevo sistema 5GShutterstock – Shutterstock
Todas estas intervenciones de la política, que van desde los inmigrantes hasta las empresas, son nada al lado del cambio estructural en el que el peronismo tiene alguna intervención, pero que se produce por sí solo: la división opositora. El espacio del voto no peronista se ha fracturado. Está ocurriendo en el no peronismo lo que ocurrió en el peronismo entre el año 2013 y 2017 cuando se dividió gracias a la irrupción de Massa. En alguna medida, toda comparación es imperfecta, Milei juega hoy el papel que jugaba Massa para el oficialismo de Cristina en el período que va desde 2013 hasta 2015.
Bunker de Javier Milei Elecciones 2023Aníbal Greco
Es una división opositora que hay que mirar en los números. Massa sacó 37% de los votos. Es lo que tiene de propio. Es importante ver esto, importante para todos los regímenes de ballotage. Las decisiones antipáticas, los ajustes para dominar o encarrilar la economía, van a tener un máximo de 37%, si es que llega a la presidencia. El resto es todo voto prestado el que pueda obtener de un ballotage, lo mismo vale para Milei, que sacó 30%. Eso es lo que tiene de propio. Más allá de que tiene una situación muy frágil en el Congreso. A Massa le faltan nueve votos, si llegara a la presidencia, para tener quórum propio en la Cámara de Diputados. A Milei le faltarían 91.
Es importante entender la transformación que hay en el terreno, que habla de una política más fragmentada en el campo no peronista, donde juntos, tanto Milei como Patricia Bullrich sacaron 14 millones de votos contra los 9 millones 600 de votos de Massa. Milei 30%, 24% Bulrich, 54% ambos. Son votos no peronistas, son votos que le dijeron que no al Gobierno y que le dijeron que no a Massa. Pero están divididos. En parte porque esa división también fue alimentada por Massa con mucha astucia desde el comienzo de este gobierno. Fortaleció a Milei de distintas maneras: económicamente, a través de medios de comunicación que le son afines, le puso gente en las listas. Es interesante saber cómo va a funcionar todo el massismo que está dentro de la estructura de Milei de aquí al ballotage. Vamos a ir viendo qué niveles de lealtad le guardan a Milei o qué niveles de lealtad le guardan a Massa.
Mauricio Macri consuela a Patricia Bullrich: una imagen que marcó la noche del domingo electoralFabián Marelli – LA NACION
¿Cuáles son las razones de esta división? Se pueden encontrar muchísimas pero es evidente una: la crisis que se abre en Juntos por el Cambio a partir de que Mauricio Macri deja el poder. Es una crisis no saldada, que nunca se analizó en lugar de una discusión abierta, lo cual impide reconciliar a parte del electorado con esa fuerza política. Mucha gente piensa: “La sacamos a Cristina para ponerlo a Macri y después tuvimos que sacarlo a Macri; para resolver los problemas que Macri no resolvió, lo trajimos a Alberto Fernández con Cristina; los problemas siguen estando: la inflación, los desbarajustes cambiarios, los problemas de deuda siguen estando, ninguna política económica logra sacar a la Argentina del estancamiento. ¿Los responsables no serán todos?”. Sobre esta percepción germina el discurso de Milei contra la casta. Ahí hay un problema central que es el gran factor de división del campo opositor. Este es el principal dato que alimenta el triunfo de Massa. Es un triunfo basado en la división del otro más que en la propia potencialidad. porque el peronismo entre 2019 y anoche perdió casi cuatro millones de votos.
Sergio Massa junto a Agustín Rossi, afuera del bunker de Unión por la PatriaRodrigo Nespolo
LA NACION

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