Endeudamiento en alza: la mitad ya pide plata para gastos cotidianos

Un estudio de Opina Argentina muestra que la mitad de los consultados recurrió a deuda para cubrir consumos básicos en los últimos meses. La morosidad, además, se ubica en niveles muy altos y reabre el debate sobre el rol del Estado.

“Nunca tantas familias estuvieron tan cerca del rojo financiero”: la frase sintetiza una tensión que atraviesa a la economía argentina desde hace décadas, y que hoy vuelve a expresarse en el uso creciente del crédito para sostener el consumo diario. En medio de la crisis, un relevamiento de Opina Argentina revela que el endeudamiento se expandió y que los niveles de morosidad se encuentran entre los más altos de las últimas décadas, sin contar el colapso de 2001.

Según el estudio, una de cada dos personas se endeudó en los últimos meses para pagar consumos cotidianos. En esa línea, el 48% afirmó haber tomado deuda para afrontar sus “gastos cotidianos”.

El informe también muestra dificultades crecientes para cumplir con las obligaciones financieras: el 50% de los consultados dijo haber tenido problemas para pagar la tarjeta de crédito, mientras que el 34% respondió que no atraviesa ese tipo de inconvenientes.

Entre quienes recurrieron al endeudamiento, el 35% lo hizo con bancos tradicionales, el 31% con billeteras virtuales, el 21% apeló a familiares o amigos y el 12% debió acudir a prestamistas privados. La diversidad de fuentes refleja cómo el crédito formal e informal termina funcionando como un puente para llegar a fin de mes.

El estudio, realizado sobre 1339 consultados, también indagó sobre el rol del Estado. El 45% se mostró de acuerdo con que el gobierno ayude a pagar las deudas de quienes tienen dificultades financieras, mientras que el 42% se expresó en contra. Entre los votantes de Milei, en tanto, el 32% apoyó esa asistencia estatal y el 60% la rechazó.

Análisis y proyecciones: el aumento del endeudamiento para gastos corrientes suele ser una señal de deterioro del ingreso real y de pérdida de capacidad de ahorro. En contextos de inflación alta, caída del salario y tasas de interés elevadas, el crédito deja de ser una herramienta de expansión del consumo y pasa a actuar como mecanismo de supervivencia. Si esta dinámica se prolonga, puede profundizar la morosidad, restringir aún más el acceso al financiamiento y tensionar tanto a bancos como a fintech. En términos sociales, también crece la probabilidad de un mayor malestar económico y de una demanda más fuerte por medidas de alivio o refinanciación.

Evolución del fenómeno: en los últimos años, el endeudamiento de los hogares argentinos fue cambiando de forma. Primero ganó peso el uso de la tarjeta de crédito para compras básicas, luego crecieron los préstamos personales y, más recientemente, avanzaron las billeteras virtuales como canal de financiamiento rápido. La diferencia actual es que la deuda ya no se asocia principalmente a bienes durables o consumo extraordinario, sino a alimentos, servicios y gastos de todos los meses. Eso marca un deterioro más profundo de la economía doméstica y explica por qué el debate sobre asistencia estatal reaparece con fuerza en la agenda pública.

En ese marco, el dato más saliente del relevamiento es que el endeudamiento dejó de ser un recurso excepcional para convertirse, para una parte importante de la población, en una estrategia habitual para sostener la vida cotidiana.