Walter Schmidt
Artículo publicado originalmente en Clarín
El presidente llama “pelotudo” y “bruto” al gobernador de la principal provincia del país, que no le responde pero sí lo hace la líder de su espacio político que califica de “boludo” al mandatario. Mientras el intercambio de alta política transcurre, la mitad de la población no llega a fin de mes, pero eso sí, bate récords la compra de pasajes al exterior.
Javier Milei lanzó la campaña electoral bonaerense con insultos a Axel Kicillof, a quien parece haber convertido en su rival opositor tras la detención de Cristina Kirchner. Y lo hizo en La Plata, el corazón de la provincia, ante más de 1200 personas, según relató en las redes Macarena Jiménez Rodríguez, quien se presenta como la fotógrafa de Milei. Un número escaso para uno de los pocos desembarcos presidenciales en territorio, aunque se sabe que las marchas multitudinarias son el pasado.
El objetivo libertario y kirchnerista es el mismo, ganar la elección local en la provincia para ir con mayores expectativas a la elección de octubre de diputados y senadores nacionales que definirá qué colores que prevalecerán en el Congreso a partir de diciembre.
Hay un puñado de provincias que representan poco más del 50% de los diputados que se elegirán: Buenos Aires 35, Ciudad 13, Córdoba 9, Santa Fe 9, Mendoza 5 y Entre Ríos 5. Esta última y la Ciudad, también eligen senadores. Por eso es clave la relación de la Nación con las provincias que vienen reclamando más fondos y amenazando con obtenerlo a través de un proyecto de ley en pleno año electoral.
Un informe del politólogo Pablo Salinas toma como referencia dos números concretos para proyectar cuántos diputados y senadores podría tener el Gobierno si triunfa como se estima. Uno es lo que Milei obtuvo en la primera vuelta de la elección presidencial, 30%, y en el balotaje, 56%.
Si Milei saca más del 50% de los votos, sepultaría por un tiempo todo vestigio opositor. Para tener una referencia, en legislativas como estas y con un alto índice de apoyo, Néstor Kirchner obtuvo 38,6% en 2005, y Mauricio Macri 41,7% en 2017.
Con un 56% Milei sumaría 50 diputados y 20 senadores. De esa manera, tendría un total de 89 diputados y 26 senadores. Aunque no le alcanzaría por sí solo para aprobar un proyecto de ley. Le faltarían 40 votos en Diputados y 11 en el Senado. Sí, en cambio, lograría tener un bloque que le permitiría blindar los vetos presidenciales.
En caso de que obtuviera un 30% en octubre, el crecimiento sería mucho menor con 71 diputados y 14 senadores.
El otro dato que sorprende es que el peronismo no perderá demasiados legisladores porque no es mucho lo que pone en juego y es factible que se mantenga como primera minoría en ambas cámaras. En los dos escenarios, el Gobierno seguiría dependiendo de lo que quede del PRO y de la UCR.
El enojo presidencial
En la etapa por venir, a la Casa Rosada ya no le alcanza con sostener vetos; necesita aprobar leyes como las que viene prometiendo a los empresarios de aquí y de allá, como la reforma laboral y la tributaria. El Gobierno ha entendido que cualquier modificación por decreto del régimen laboral terminará en un juzgado afín a la CGT y quedará en la nada. Como ocurrió días atrás con el anuncio rimbombante del fin del asueto en el Día del Empleado Público y la publicación del decreto en el Boletín Oficial, que inmediatamente un juzgado ordenó suspender.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha manifestado a inversores y al FMI que al menos hasta las elecciones mantendrá la postura de no comprar reservas para no mover el tipo de cambio y tener que emitir, con la mira puesta en cuidar el principal capital libertario: la inflación. Pero ha recibido planteos sobre la caída del consumo en algunos sectores.
Caputo destaca en privado que hay ciertos sectores que se han reactivado aunque también admite que para otros segmentos de la sociedad es inevitable el declive en un esquema de ajuste. Daños colaterales.
Durante la semana, dos datos golpearon las puertas de Balcarce 50. Mientras el 50% de los argentinos no llega a fin de mes, se registra un récord de venta de pasajes al exterior. Lo que se observó en los partidos de Ríver y Boca en el Mundial de Clubes en Estados Unidos, con estadios repletos de camisetas de ambos clubes.
El país está partido, lo que probablemente en unos meses se traduzca en una mayor brecha en la pirámide de ingresos, entre la cúspide y los sectores medios y la base.
Cayeron las ventas de alimentos y bebidas, calzado y marroquinería, textil e indumentaria, farmacia, perfumería, ferretería, materiales eléctricos y de construcción. Crecieron la compra de bienes durables como autos, turismo emisivo, importación de bienes.
El Indec arrojó un aumento de los viajes de argentinos al exterior de 45,8% interanual en mayo, mientras que el ingreso de turismo bajó 14,2%. Son muchos los comercios -hoteles, gastronomía- que dependen de la llegada de visitantes para subsistir.
Sin embargo, el Presidente se enoja cuando se describe la película completa: quienes se benefician por los bienes que consumen más y quiénes se perjudican por la baja del consumo en una lista de productos y servicios.
En una amena charla en una radio streaming Milei, siguiendo el razonamiento del anfitrión que desconfiaba de los emprendedores que no venden, lanzó: “A mí no me sorprende porque los kukas contratan actores para llorar”. Y por las dudas, en su lógica de no odiar lo suficiente a los periodistas, ofrendó un nuevo calificativo al razonar que “el consumo tocó su pico máximo y los periomierdas dicen que el consumo se está despedazando”.
Parece delinearse un horizonte con un modelo de estabilidad macroeconómica con el control de la inflación y del tipo de cambio, combinado con una mayor brecha de ingresos y entre consumidores. Mas el riesgo de un aumento del desempleo. La duda es cómo lo dirimirá la política, ya que el Gobierno va a necesitar armarse de diálogo y de consensos después de octubre. Y no es el perfil que estaría mostrando.
