Lea estaba haciendo los sanguchitos de miga y terminó blandiendo la espátula como un arma, pero «no le iba a hacer nada» al ladrón, subrayó Karina al mostrar la espátula de metal, angosta y sin filo.
«Tenemos entendido que está detenido, lo sacaron las chicas y ellas lo tuvieron (Lea no lo soltó en ningún momento), y después los vecinos las ayudaron y lo tuvieron ahí hasta que vino el patrullero y se lo llevaron», explicó.
«Nosotras no estamos tranquilas. No soy yo sola, siempre hay mujeres. Aparte los vecinos te dicen que no te confíes, que cierres la ventana», expresó Karina.
