Lanús, el espionaje y los archivos de la Bonaerense

Hay archivos que pesan demasiado. Llevan en su vientre documentos secretos. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) les da vida, los mantiene a resguardo. Es como una partera de historias infinitas, contenidas en miles de páginas. De las consecuencias que dejó la dictadura genocida y otras dictaduras, incluso gobiernos democráticos, la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) es acaso el acervo disponible más prolífico. Contiene datos de persecuciones políticas, redadas, detenciones, delaciones, torturas y –por supuesto– espionaje en distintas situaciones que remontan hasta la década del ‘40.

Podría suponerse que esos hechos ocurrieron únicamente en las calles, las casas de los perseguidos, los organismos públicos, locales partidarios, universidades, fábricas. Pero no. Hubo también en clubes, instalaciones deportivas, estadios, sedes sociales. Los espías estaban en todos lados, incluso ahí, y se van conociendo de a poco los damnificados. Primero sucedió en Gimnasia y Esgrima La Plata, después en Racing y ahora en Lanús. Una institución modelo sometida a la infiltración del Estado, como sucedió con los demás sectores de la sociedad. Pasó durante décadas y se trató de escenarios impensados, sin que nadie lo supiera, salvo el aparato represivo del momento.

El miércoles, en el museo del club Lanús, hubo un acto de reparación. La CPM entregó documentos digitalizados sobre detenidos-desaparecidos, socios e hinchas que sentían la camiseta granate como un símbolo muy fuerte de identidad. Rubén Esteban, militante del Partido Comunista; Rodolfo Ortiz y César Canay del PRT y los montoneros Oscar Borzi y Roberto Olivestre. Patricia, la hija de este último, que tenía seis años cuando lo secuestraron de su casa en Villa Caraza, estuvo presente con su hermano Tito.

Los panelistas explicaron de qué se trataba la visita y se firmó un convenio de cooperación con la CPM para desarrollar trabajos conjuntos vinculados con la preservación, investigación y difusión de estos materiales.

Víctor De Gennaro, el histórico sindicalista de ATE e hincha de Lanús, y María Elena Saraví por la Comisión Provincial; el presidente del club Nicolás Russo, el del museo, Marcos Bernachea, y la dirigente Viviana Losada, participaron de la actividad junto a familiares de las víctimas del terrorismo de Estado.

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Histórico Víctor De Generaro y Nicolás Russo muestran uno de los documentos desarchivados. PRENSA LANUS

Silvia Salcedo, de la Subcomisión de Derechos Humanos del club, contó la experiencia de recibir los archivos: “Me parece que es una manera de abrir un poco los ojos sobre cosas que desconocíamos y que pueden seguir sucediendo, porque estamos siendo espiados aunque la DIPPBA ya no exista más. Esto es una forma de demostrarnos que realmente hay pruebas de que los clubes fueron espiados con distintos objetivos. Y en vista del tiempo que estamos viviendo en todo el continente, está bueno que se dé a conocer, para alertarnos de que todo esto puede repetirse y aún peor de lo que ya pasamos. Me parece que es una manera de ir aleccionando a los que estamos y a los que están viniendo. A los más jóvenes les digo que tengan cuidado porque estas cosas van a seguir pasando y debemos estar alertas”.

Historias que merecen contarse

A Lanús le entregaron documentos en papel de distintas épocas en una caja archivadora. También a los familiares de los hinchas que habían iniciado un pedido de información a la CPM. A medida que transcurría el acto en el museo colmado ubicado en la sede del club, las historias afloraban como duendes de la memoria. Algunas remitían a la última dictadura, en tiempos de Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, genocidas con amplios poderes en territorio bonaerense. Pero muchas otras iban más allá. Llegaban hasta las décadas del ‘40 y ’50.

La carátula color sepia del expediente sobre el club dice “estrictamente confidencial y secreto” en letras rojas y debajo un título en una tipografía mayor: “Espionaje y persecución de la DIPPBA al CLUB ATLÉTICO LANÚS”, todo en mayúsculas.

Uno de los más curiosos documentos, fechado el 11 de marzo de 1979, cuando el equipo jugaba el torneo de Primera C, dice en el Asunto: “Panfleteada en el Club Atlético Lanús”. El texto empieza en típico lenguaje policial: “Cumplo en informar al Sr. Director General de Inteligencia, lo siguiente: En el día de ayer se presenta en la Secc. 2da de Lanús el Sr. Alejandro Arturo Miciudas, caracterizado vecino de este medio (guarda parentesco con el Sr. Jefe Área Militar 112), informando que existía la posibilidad de que en el encuentro futbolístico a disputarse en el día de ayer en el Club Lanús entre el equipo local y Deportivo Riestra, delincuentes/terroristas llevarían a cabo una panfleteada”.

Ante la denuncia, el texto explica que se montó un operativo de seguridad para requisar “los bultos” de los simpatizantes que el escribiente estima en “2.600 personas”, pero que el evento se desarrolló normalmente y que solo se comprobó la existencia de “un comunicado hecho con miniófrafo” (SIC) –en rigor mimeógrafo– que contenía una “crítica a la fracción que actualmente conduce el club, así como a una deuda que posee y una asamblea de socios, los cuales no tienen connotación política, gremial ni terrorista, sino que es una crítica a la actual conducción del club”.

Firmaba el texto una Cruzada Renovadora Granate y su portador, Alberto Enrique Geremias, fue conducido a la comisaría local en averiguación de antecedentes. Lo liberaron un rato después por carecer de aquellos. El partido terminó 6 a 3 a favor de Lanús.

La documentación cubre 60 años, desde 1940 hasta casi los comienzos del siglo XXI. Un panfleto de 1961 llama a no votar al candidato a vicepresidente de la misma Cruzada Renovadora, Hipólito Tinelli, porque “con una maza rompió el busto de nuestra inolvidable EVITA que estaba guardado en la sala de máquinas debajo de la pileta, en la sede del Club, y al encontrarse descubiertos por el sereno, optaron por fugarse saltando la pared que da a la Av. 9 de Julio”, dice el volante firmado por la Rama Femenina del Partido Nacional Justicialista.

Más actuales, conviven en un extenso archivo digitalizado, un recital de Patricio Rey y los Redondos de Ricota de 1992 que terminó con varias detenciones de jóvenes –incluida la hija del desaparecido Rodolfo Ortiz– y un acto de Carlos Menem en 1994 cuando llegó en helicóptero al club para un acto del peronismo bonaerense. Por el material que recibió el club pasan los primeros gobiernos de Perón, dictadores de Onganía a Videla y mandatos presidenciales de la democracia recuperada en 1983. La DIPPBA fue disuelta en 1998, pero la Comisión Provincial por la Memoria, que presiden Adolfo Pérez Esquivel y Dora Barrancos, continúa hasta hoy con la divulgación de documentos sobre el espionaje que afectó a muchos socios, hinchas y dirigentes de clubes que ahora empiezan a saber lo que pasaba puertas adentro.

Banfield, Almirante Brown, Los Andes y el Club de rugby Universitario de La Plata preguntaron qué pasó en sus instalaciones durante la última dictadura. Gimnasia, Racing y Lanús ya lo saben. “Fue cuando el fútbol se lo comió todo”, dice la canción que compuso León Gieco. La CPM vino a reparar lo que pasó y estas historias recién empiezan a conocerse.

Fuente: Página 12