El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en conferencia de prensa desde el Hacienda, que el Gobierno publicará un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para flexibilizar el uso de sus depósitos en dólares para los bancos.
“Estamos anunciando una flexibilización parcial de lo que son los préstamos en dólares a personas jurídicas”, dijo el funcionario de Javier Milei, en la tarde de este jueves.
La medida, busca habilitar que las entidades financieras puedan utilizar los dólares de sus clientes para prestárselos a empresas no exportadoras, y que así estás puedan acceder al crédito en moneda extranjera.
“Solamente van a poder prestar los bancos hasta una 15% de sus depósitos en dólares, también habrá exigencia de capitales mínimos y de límites a la exposición crediticia”, explicó el titular de la cartera económica libertaria.
La principal restricción sobre los préstamos en moneda extranjera tiene su origen en las consecuencias de la crisis de 2001-2002. La normativa establece que los depósitos bancarios en dólares deben utilizarse principalmente para financiar a personas o empresas que tengan ingresos vinculados, directa o indirectamente, con operaciones de comercio exterior.
El objetivo de aquella regulación fue reducir el riesgo de descalce de monedas: es decir, evitar que una empresa obtenga ingresos en pesos pero contraiga una deuda en dólares que luego se vuelva difícil de pagar ante una fuerte suba del tipo de cambio.
El esquema funcionó durante años como una barrera para ampliar el crédito en moneda extranjera dentro del mercado local. Sin embargo, la administración de Javier Milei comenzó a flexibilizarlo de manera gradual.
La discusión actual pasa por encontrar un punto intermedio entre ampliar el financiamiento y mantener mecanismos que protejan a los bancos y a los ahorristas frente al riesgo cambiario.
Las medidas que ya tomó el Gobierno
El Banco Central avanzó durante 2025 con una primera flexibilización. Los bancos fueron autorizados a otorgar préstamos en dólares a clientes que no necesariamente generan ingresos en moneda extranjera cuando el fondeo utilizado proviene de Obligaciones Negociables de las propias entidades o de líneas de financiamiento obtenidas en el exterior.
La medida permitió ampliar las alternativas disponibles para algunas compañías, aunque mantuvo fuera de ese esquema a los depósitos en dólares de los ahorristas.
El siguiente paso llegó en junio de 2026, cuando el Banco Central habilitó a las entidades financieras a utilizar los dólares depositados por sus clientes para otorgar préstamos a empresas que presenten garantías de exportadores.
La lógica detrás de ese mecanismo es incorporar una cobertura adicional que reduzca el riesgo de prestar dólares a compañías que no cuentan necesariamente con ingresos en esa moneda.
En paralelo, la Secretaría de Industria y Comercio permitió que las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) avalen créditos en dólares destinados a pequeñas y medianas empresas que tampoco tengan ingresos en moneda extranjera.
La normativa estableció límites sobre el uso de los fondos de riesgo de las SGR y exigió que mantengan inversiones en divisas suficientes para respaldar las garantías.
La posibilidad de ampliar el crédito en moneda extranjera forma parte de una discusión más amplia dentro del Gobierno y del sistema financiero.
Uno de los objetivos, según publica TN, es aprovechar los dólares que los argentinos mantienen depositados en los bancos y que todavía no se transforman completamente en préstamos para empresas y familias.
Distintas estimaciones ubican en alrededor de US$7000 millones el volumen de capacidad prestable que permanece sin canalizar. Para el Gobierno, convertir una parte de esos fondos en financiamiento podría contribuir a aumentar la inversión y el crédito sin necesidad de recurrir exclusivamente al mercado de capitales.
Pero la apertura también plantea riesgos.
Si una empresa obtiene un préstamo en dólares y genera sus ingresos en pesos, una eventual depreciación de la moneda puede aumentar considerablemente el peso de la deuda. Por eso, las alternativas que se vienen estudiando buscan incorporar garantías o mecanismos de cobertura que reduzcan ese riesgo.
El antecedente de los créditos para personas
El Gobierno también había analizado extender la flexibilización a los créditos hipotecarios, prendarios y personales en dólares para personas que cobran sus ingresos en pesos.
La iniciativa fue evaluada durante febrero por los equipos de Economía y del Banco Central, pero quedó en pausa ante las dudas sobre el riesgo cambiario y el impacto que una eventual devaluación podría tener sobre la morosidad.
Ahora, el foco vuelve a estar puesto principalmente en las empresas.
La expectativa dentro del sector financiero es que una mayor disponibilidad de préstamos en dólares pueda mejorar las condiciones de financiamiento para compañías que necesitan invertir, importar maquinaria, ampliar su capacidad productiva o afrontar proyectos de largo plazo.
