Martín Franchino: «Lanús se merecía estar en este lugar»

La historia de Martín Franchino en Lanús comenzó en el Torneo Federal y hoy continúa en la Liga Nacional. En el medio quedaron años de crecimiento, temporadas de protagonismo en la Liga Argentina, campañas en las que el equipo estuvo muy cerca del ascenso y, finalmente, el campeonato que llevó al Granate a la máxima categoría del básquet argentino.

Franchino fue parte de cada una de esas etapas. En la temporada pasada superó los 200 partidos disputados en la Liga Argentina con la camiseta de Lanús y se transformó en uno de los grandes referentes del proceso que terminó con el título y el ascenso.

Ahora, con el equipo preparado para afrontar un nuevo desafío, Martín es el capitán de Lanús en la Liga Nacional. Lo hace al frente de un plantel renovado, con jugadores de enorme trayectoria y prestigio, pero sobre una base de trabajo que el club construyó durante muchos años.

«Lanús se merecía estar en este lugar. Lo dije después de salir campeones y lo sigo pensando. El ascenso no fue algo que apareció de un día para el otro, sino la consecuencia de todo lo que se venía haciendo desde hacía varios años», afirma Franchino.

«Hubo temporadas en las que estuvimos muy cerca. Incluso terminamos primeros en la fase regular y demostramos que Lanús podía competir arriba. El club ya tenía una estructura, una idea y una forma de trabajar que estaban preparadas para algo más grande. Faltaba dar ese último paso y finalmente pudimos hacerlo».

Para Martín, el ascenso fue la consecuencia visible de un trabajo que excedió ampliamente lo que sucedía dentro de la cancha.

«Cada año el club fue trabajando como una institución de élite en cada una de sus áreas. Y si había algo que faltaba, rápidamente se sumaba o se buscaba la manera de resolverlo. Eso se nota en el día a día: en la organización, en la atención a los jugadores, en la parte médica, en la preparación física, en la nutrición, en los viajes, en la comunicación y en todos los detalles».

«Muchas veces se habla solamente de los jugadores y de los entrenadores, pero detrás de un ascenso hay muchísima gente. Hay dirigentes, empleados, colaboradores, utileros, kinesiólogos, preparadores físicos, nutricionistas, prensa y todos los que hacen posible que el equipo pueda entrenarse y competir de la mejor manera. Ese esfuerzo fue fundamental y también forma parte de este logro».

Con el paso de los años, el vínculo de Franchino con Lanús trascendió lo deportivo. Lo que comenzó como una etapa de su carrera se convirtió en una parte importante de su vida y también de la de su familia.

«Cuando llegué pensaba en jugar al básquet y cumplir con mi trabajo, pero con el tiempo Lanús se fue transformando en una parte muy importante de mi vida. Acá viví muchas cosas, atravesé distintas etapas y compartí momentos que voy a recordar siempre. Mi familia también se siente parte del club, y eso genera un sentido de pertenencia muy fuerte».

«Mi familia fue fundamental durante todo este recorrido. Ellos acompañan, sostienen y están en cada momento, aunque muchas veces ese esfuerzo no se vea. Poder compartir con ellos este desafío en la Liga Nacional es algo muy especial».

La continuidad de Manuel Anglese también representa un punto importante en esta nueva etapa. El entrenador lleva apenas dos años junto al equipo, pero ese tiempo alcanzó para consolidar una idea y construir una relación de confianza con el plantel.

«Con Manuel llevamos dos años juntos y se armó una relación muy buena. Nos conocemos cada vez más, sabemos qué quiere del equipo y hay mucha confianza. Él entiende lo que significa Lanús, conoce el proceso que hizo el club y tiene claro hacia dónde quiere llevarlo».

«En estos dos años construimos algo importante. No solamente por los resultados, sino también por una idea de juego, una forma de entrenar y una identidad. Eso nos permitió llegar preparados al momento del ascenso y ahora también nos ayuda a afrontar la Liga Nacional».

En esta nueva etapa, Franchino asumirá el rol de capitán de un plantel que combina la base del equipo campeón con incorporaciones de enorme prestigio y trayectoria.

«Ser capitán de Lanús en la Liga Nacional es una responsabilidad enorme y también un orgullo. La cinta representa al equipo, pero también a toda la gente que trabajó durante tantos años para que el club pudiera llegar hasta acá».

«Este plantel tiene jugadores de mucha jerarquía, con grandes recorridos y experiencia en distintos niveles. Para mí también es una oportunidad muy linda, porque uno aprende todos los días compartiendo con ellos, escuchándolos y compitiendo a su lado. Se armó un grupo con mucho talento y tenemos que aprovecharlo».

«Cada jugador que llegó sabe perfectamente lo que significa competir en la Liga Nacional. Son jugadores de élite y no hay que explicarles nada. Lo importante es que podamos construir rápidamente una identidad colectiva y poner toda esa jerarquía al servicio del equipo».

El salto de categoría eleva las exigencias, pero también aumenta la motivación. Para Franchino, Lanús no llegó a la Liga Nacional para conformarse.

«Queremos ser protagonistas. Sabemos que la Liga Nacional tiene otro nivel, otros ritmos y equipos con mucha experiencia, pero Lanús no llegó hasta acá para mirar. Llegó porque se lo ganó y porque hizo un trabajo muy serio. Vamos a respetar a todos los rivales, pero también vamos a confiar en lo que podemos hacer».

«El objetivo es competir, crecer durante la temporada y estar a la altura de la historia del club. Tenemos que mantener los pies sobre la tierra, seguir trabajando y no perder la identidad que nos trajo hasta acá».

La historia de Martín Franchino con Lanús continúa en la máxima categoría. Desde aquel primer paso en el Federal hasta la cinta de capitán en la Liga Nacional, su recorrido resume buena parte del crecimiento del básquet granate.

«Lanús está donde se merece. Ahora tenemos que disfrutarlo, defenderlo y seguir construyendo. Esto no es el final de un proceso: es el comienzo de una etapa nueva».