Un contundente operativo impulsado por el Ministerio de Seguridad de la Nación y coordinado con el Departamento de Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de la Procuración General de la Provincia de Buenos Aires, logró desarticular una vasta organización criminal dedicada a la producción, comercialización y distribución de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI). La Policía Federal Argentina fue la fuerza encargada de llevar a cabo los allanamientos que se extendieron por varias localidades del conurbano bonaerense.
Los domicilios y la individualización de los autores de estas conductas delictivas fueron geolocalizados en puntos estratégicos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), incluyendo Lanús, Avellaneda, La Matanza, San Martín y Lomas de Zamora. A pesar de la magnitud del operativo, y a la requisitoria de este medio sobre más detalles de los allanamientos realizados específicamente en Lanús, las autoridades no brindaron una respuesta concreta, a pesar de que una de las fiscalías especializadas intervinientes fue la UFI Nº 8 de Avellaneda-Lanús.
El resultado de esta compleja investigación se tradujo en la realización de 44 allanamientos que permitieron detener a 25 personas, mientras que otras 28 fueron notificadas de su implicación en la causa. La magnitud de la red quedó evidenciada por la cantidad de material y objetos secuestrados, que incluye:
- 125 aparatos de telefonía celular
- 38 notebooks
- 31 CPU (computadoras de escritorio)
- 8 tablets
- 2 routers
- 31 discos rígidos extraíbles
- 31 pendrives
- 7 adaptadores de memoria
- 8 tarjetas micro SD
- 2 cámaras filmadoras y 1 cámara web
Además del material tecnológico, la sorpresa en los allanamientos fue el hallazgo de objetos que sugieren la naturaleza de los delitos: una caja de zapatos conteniendo 42 prendas íntimas femeninas de diversos tamaños, colores y modelos, 2 cajas de preservativos y 1 juguete sexual. La peligrosidad de los implicados también quedó en evidencia con el secuestro de armamento: un pistolón con varios cartuchos con posta de guerra calibre 14, 1 pistola calibre 22 con formato de lapicera y 1 revólver calibre 38 Special.
Este operativo representa un golpe significativo a las redes que explotan y abusan de niños, y subraya la importancia de la colaboración entre las fuerzas de seguridad y el sistema judicial para combatir este flagelo. La magnitud de los secuestros tecnológicos destaca la modalidad en la que estas organizaciones operan, utilizando las plataformas digitales para sus fines delictivos, lo que convierte la lucha contra la pornografía infantil en un desafío constante para las autoridades.
