En los libros de historia referidos a la Edad Media, hay un tema clásico que lleva el título “la querella de la investiduras”. Se trata de un conflicto entre el Papa y el emperador alemán, el emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico. Esa pugna que duró mucho tiempo. Ambos discutían para determinar quién era la autoridad legítima al momento de designar obispos y abades, en una época donde los jefes de monasterios gozaban de un poder impresionante, incluso económico, por la cantidad de tierras que poseían.
De manera degradada y laica, podríamos aplicar ese slogan hoy a la Argentina en un conflicto lleno de opacidades: una querella de las investiduras entre el jefe del Estado real, Javier Milei, y el jefe de ese Estado dentro del Estado que es la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia. La llegada de Tapia a la AFA ocurre, en alguna medida, de la derivación del poder político que encarnó su exsuegro Hugo Moyano.
En un momento en el que la política está impugnada en el mundo y sus dirigentes tienen enormes dificultades para representar a la gente, el fenómeno del fútbol ocupa un lugar importante ya que logra simbolizar la identidad colectiva y la pasión de los grupos humanos. Eso explica por qué la corrupción en la AFA moviliza tanto a la opinión pública.
Milei entiende bien esta cuestión. Experto de enorme sensibilidad al momento de manejarse con la opinión pública, adoptó una bandera. Al recibir al canciller israelí la semana pasada en Buenos Aires, en la postal del encuentro se puede ver un sillón, el “sillón de Rivadavia” que tiene encima una camiseta de Estudiantes de La Plata encima. De esta manera, Milei manifiesta su apoyo al club que preside Juan Sebastián Verón, quien rivalizó con Tapia no solo por la copa otorgada a Rosario Central, sino también por el poder y la concepción en la administración del fútbol, y la forma de organización de los clubes en sociedades anónimas deportivas (SAD) o entidades sin fines de lucro.
Esta pelea se traslada también al terreno penal. El camino que va desde la institucionalidad del fútbol a la dimensión mucho más sórdida del delito se llama Sur Finanzas, que pertenece a Ariel Vallejo. En la superficie, pareciera que el negocio menos contaminado de esta financiera es descontar cheques a los clubes y ejercer algún dominio sobre el fútbol en complicidad con quienes manejan los números de la AFA. Allí sobresale la figura de Pablo Toviggino.
Hay una investigación que está impulsada por la ARCA, por la DGI, que es de gran interés para Milei, ya que se constituye como un instrumento dentro del conflicto por el dominio del fútbol y su organización. Quienes están cerca de aquella pesquisa se hacen una pregunta inquietante: ¿mueve solo dinero del fútbol o hay dinero de otras fuentes? Por los volúmenes que movía Sur Finanzas, algunos sospechan de fondos vinculados al juego clandestino o al narcotráfico. Todo ello en un país donde las mafias de este tipo son cada vez más frecuentes en la información periodística. Algunos ejemplos son la mafia del fentanilo, la mafia de la venta de medicamentos al Estado para personas con capacidades diferentes y la mafia que asesinó a tres chicas instaladas en situaciones desamparadas. Ahora se le suma una más: la mafia financiera que movería dinero del crimen organizado en el conurbano bonaerense.
La DGI reporta políticamente a Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”, quien está perdiendo poder en otras áreas del Estado, como la SIDE. Es un secreto a voces en el Gobierno que Sergio Neifert, que fue puesto por Caputo al frente del organismo de inteligencia, hoy prefiere reportar a Karina Milei por medio de Lule Menem. Es un cambio importante dentro del esquema del Estado, que sufrió variaciones desde que Milei ganó las elecciones de manera contundente en octubre. Dicho sea de paso: en la reorganización presupuestaria que dispuso el Ejecutivo por DNU, la SIDE recibe $26.000.000 adicionales en su presupuesto.
El escándalo de la AFA toca a la política en distintas capas. Los negocios de Vallejo nacen en Adrogué. Se lo vincula a la clase política del sur del conurbano y a un personaje en particular: Martín Insaurralde. Es el heredero de todo un organigrama político vinculado al juego en la provincia de Buenos Aires y que se remonta en el tiempo hasta Eduardo Duhalde y Jorge Rossi. Hay una conexión además entre el dinero que se mueve en Sur Finanzas con otros políticos. Hubo maniobras durante el gobierno de Alberto Fernández para obtener dólares oficiales de baja cotización del Banco Central, simulando operaciones de comercio exterior, y venderlos en el mercado del dólar blue con una fenomenal diferencia. Esto enriqueció a mucha gente. ¿También a Vallejo?
Hay otra dimensión por la cual la política es alcanzada por este mundo de arbitrariedades y opacidad: el negocio de la basura. Parece una metáfora. Tapia preside el Ceamse. Había sido puesto allí por Mauricio Macri en la época en que ese negocio era controlado por Diego Santilli en su calidad de ministro de Espacio Público de la ciudad de Buenos Aires. El gobierno porteño se negó a renovarle el mandato a raíz de los conflictos entre Macri, Tapia y Moyano. Por eso el titular de la AFA logró volver al Ceamse, ahora como presidente, de la mano de Axel Kicillof, quien tuvo a Insaurralde como jefe de Gabinete. ¿Está todo este entramado asociado con la condición de funcionario de Tapia? ¿Qué papel juega Moyano?.
Toviggino, encargado de las finanzas de la AFA, está también salpicado. Es íntimo del gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, y de Sergio Massa. Se mantiene allí el cruce entre política, fútbol y negocios. Es un nexo macro pero que se reproduce microscópicamente en muchos lugares del país y en el conurbano bonaerense en los clubes de fútbol, más que nada en los equipos del ascenso. Ahí residen las fuerzas de choque que usan los intendentes durante la semana y que sábado y domingo prestan servicios de barrabravas.
Tapia no es el presidente de cualquier federación de fútbol. La AFA está representada por una selección argentina que ganó el último Mundial y en la que juegan figuras estelares a nivel internacional. El mismo Tapia es un personaje de renombre como lo fue alguna vez Julio Grondona. Esto enciende una cantidad de reflectores inconveniente al titular de la AFA y sus colaboradores, también por una novedad de los últimos tiempos que cobrará más importancia el año próximo: el negocio del fútbol entró en los Estados Unidos. ¿Hay una lupa puesta desde EE.UU. en este entramado financiero? En 2026 se disputará el Mundial en territorio norteamericano. Es probable que nadie en el mundo del fútbol, inclusive las autoridades estadounidenses, quiera que estalle un escándalo internacional antes de la Copa del Mundo. Luego de la competencia, hay quienes presumen que las numerosas irregularidades en la AFA y su vínculo con el submundo de los negocios ilegales llevarán a un posible acuerdo entre Trump, Milei y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para intervenir la Asociación del Fútbol Argentino. Algo similar había ocurrido con una comisión durante el gobierno de Macri.
¿Habrá sanciones para dirigentes del fútbol argentino? ¿Podrían después del Mundial 2026 quitarle a Tapia la visa para viajar a Estados Unidos? Cuando uno camina por la vereda de la sombra pero se maneja con dólares y abre negocios en territorio norteamericano, se expone al sistema judicial de aquel país. Horacio Cartes podría dar su testimonio. El expresidente de Paraguay y antiguo líder del Asociación del Fútbol Paraguayo, y por esa vía muy influyente en la Conmebol, por negocios con el contrabando de cigarrillos, tiene prohibido el ingreso a EE.UU. Es un temor que tiene también Pablo Otero, el “rey del tabaco”, en la Argentina.
La importancia de una sanción externa es significativa ya que, probablemente, Comodoro Py duerma en el tema AFA. Cuando uno se detiene a ver las autoridades de este organismo y quienes encabezan los tribunales de disciplina y ética, son todos jueces. En la AFA han tomado recaudos para complicar a Comodoro Py, lo que no es difícil de hacer, para dotarse de una malla de seguridad que impida que las causas avancen.
Todo lo que advertimos en relación a los negocios con la AFA toca muchas dimensiones de la vida pública, inclusive judiciales. También llegan a un vínculo que se volvió importante para la política doméstica: la relación entre Milei y Trump. Entre otras cosas, por la expansión de la asociación hacia Estados Unidos y por el mundial que se va a jugar el año que viene en ese país.
La relación de Milei con Trump tiene dimensiones muy importantes para la vida local. De hecho, es muy probable que el viernes se anuncie la letra concreta del acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos. Este es un tema de mucha importancia, técnico y probablemente aburrido. Pero significa que, en un momento en que muchos sectores productivos argentinos se sienten expuestos a un problema recesivo, entre otras cosas por el atraso cambiario o, como se suele decir para no irritar a nadie, el “dólar estable”, se aceleran procesos de apertura comercial.
Esto es importante: economistas ortodoxos, alineados con la orientación general pro mercado del Gobierno, aperturistas, están inquietos porque estos procesos de apertura que tienen que ver con negociaciones de libre comercio se están produciendo en un momento de atraso cambiario.
El acuerdo afecta al sector automotor y al campo, en distintas dimensiones. Abre para Estados Unidos el mercado de la carne pero impone un costo adicional al campo porque las grandes multinacionales que diseñan semillas alteradas por tecnología pretenden cobrar el royalty no sólo de esas semillas sino también por los granos que se cosechan por la plantación de esas semillas. Eso significa un alto costo adicional para los productores.
También afecta, centralmente, a la industria farmacéutica . Existe una vieja polémica entre los laboratorios locales y los internacionales. El más acusado siempre es Hugo Sigman, de Elea, quien alega que ellos no violan la ley local, que están amparados por la ley nacional.
En gran medida eso es cierto. Porque, más allá del tratado que se discute entre Estados Unidos y la Argentina, lo que importa es una cantidad de disposiciones de la ley local que protegen a la industria farmacéutica argentina y que los laboratorios internacionales quieren ver derogadas. Ahí está la verdadera pelea y veremos quién gana. Eso no está definido todavía.
El acuerdo que firme la Argentina afecta, también, a otros países porque los mercados que ganen las empresas americanas lo pierden otras empresas, muchas de ellas extranjeras, como las europeas o las brasileñas. Se están discutiendo otros acuerdos que también hablan de apertura. En los primeros 15 días de este mes se debería estar votando en Europa el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea. Otro tratado que también implica apertura de mercados. También están golpeando a la puerta de Mercosur los Emiratos Árabes, Japón y Canadá para firmar sus propios tratados de libre comercio.
