Murió Marita Monteleone, la histórica voz de la telefonía argentina

La reconocida locutora murió a los 68 años tras permanecer internada en el Hospital Durand. Su voz quedó grabada en la memoria de millones de argentinos a través de los mensajes telefónicos que marcaron una época.

La locutora Marita Monteleone murió este miércoles a los 68 años luego de atravesar un delicado cuadro de salud que derivó en su internación en el Hospital Durand.

La noticia fue confirmada por Pablo López, músico y compañero de trabajo de la comunicadora, quien relató que el último encuentro entre ambos había sido durante una presentación artística realizada el pasado 25 de mayo.

Según contó, días después comenzó a preocuparse al no recibir respuestas a sus llamados. Cuando finalmente logró contactarla, Monteleone le pidió ayuda para conseguir comida. Sin embargo, la situación se agravó y, tras la intervención de vecinos, efectivos policiales y personal del SAME acudieron a su domicilio para asistirla.

Aunque en un primer momento rechazó ser trasladada a un centro médico, finalmente fue derivada al Hospital Durand, donde permaneció internada hasta su fallecimiento.

Marita Monteleone fue una de las voces más reconocidas de la Argentina durante las décadas de 1980 y 1990. Millones de personas escucharon sus grabaciones en los servicios telefónicos de Entel y posteriormente de Telefónica. Frases como “La característica marcada se encuentra temporalmente congestionada” o “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” quedaron asociadas para siempre a su inconfundible tono de voz.

Nacida el 12 de septiembre de 1957 en el barrio porteño de Villa del Parque, desarrolló una extensa carrera en radio y locución comercial. En el ámbito laboral conoció a Roberto de los Ríos, con quien formó una familia y tuvo a su hija, Malena.

Durante los últimos años enfrentó diversos problemas de salud y un conflicto familiar que tomó estado público. A pesar de las dificultades físicas que limitaban su movilidad, mantuvo firme su deseo de conservar su independencia y continuar viviendo en su hogar.

Sus restos son velados en una casa funeraria de la Ciudad de Buenos Aires, donde familiares, amigos y colegas le dan el último adiós.

Con su partida se apaga una de las voces más emblemáticas de la comunicación argentina, aunque su legado seguirá vivo en el recuerdo de varias generaciones que la escucharon a diario del otro lado de una línea telefónica.