Mientras el mundo del fútbol argentino especula con su inminente regreso a la dirección técnica de Boca Juniors, Miguel Ángel Russo, de 69 años, vivió una jornada de contrastes este lunes, dividiendo su tiempo entre negociaciones de alto perfil y un sentido homenaje en el club que lo vio campeón: Lanús.
La dirigencia de Boca, encabezada por Juan Román Riquelme, no perdió el tiempo tras la renuncia de Russo en San Lorenzo. Los rumores de una reunión entre el ídolo xeneize y el experimentado entrenador para ajustar los detalles de un contrato y planificar la pretemporada de cara al Mundial de Clubes, agitaban las entrañas del club de La Ribera.
Sin embargo, en paralelo a estas cruciales conversaciones, «Miguelo» tenía la cabeza puesta en otro lugar. En la noche del lunes, el estratega se hizo presente en la sede de Lanús, específicamente en el Museo Granate del primer piso, ubicado sobre la Avenida 9 de Julio 1680, en la histórica casona original del club, a tan solo seis cuadras del estadio. Allí, Russo fue parte central de un reconocimiento a los campeones del Ascenso de 1992, un logro que él mismo integró como protagonista.
La jornada en Lanús estuvo cargada de emoción y nostalgia. Entrevistas, conversaciones distendidas, anécdotas entrañables y muchas risas compartidas con ex compañeros de aquel recordado plantel. La presencia de figuras como Nicolás Russo y el vicepresidente Alejandro Marón añadió relevancia al encuentro.
Cabe recordar que el 24 de mayo de 1992, Lanús, bajo la dirección técnica de Miguel Ángel Russo, le ganó a Deportivo Maipú de Mendoza por 2 a 0, consagrándose campeón del torneo de la Primera B Nacional y logrando el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino. Desde entonces, el «Granate» ha mantenido su lugar en la élite, siendo actualmente el sexto club con más años en Primera de manera consecutiva, solo superado por Boca, Vélez, Newell’s, San Lorenzo y Racing.
Así, la agenda de Miguel Ángel Russo reflejó la dualidad de su presente: la posibilidad de comandar nuevamente a uno de los gigantes del fútbol argentino, mientras honraba su pasado glorioso en una institución que marcó su carrera y a la que le dio una de sus mayores alegrías deportivas.
