Las principales cadenas de supermercados del país expresaron ante el ministro de Economía, Luis Caputo, su creciente preocupación por el deterioro del consumo masivo, el peso de las tasas municipales y el avance de la informalidad, en un escenario que el sector define como cada vez más difícil para sostener márgenes y competitividad.
El planteo fue realizado durante una reunión en el Palacio de Hacienda, de la que participaron ejecutivos de grandes cadenas como Cencosud, Carrefour, Coto, Día y La Anónima, junto a funcionarios del área económica.
Según transmitieron los representantes del sector, el principal foco de inquietud pasa por las tasas que cobran numerosos municipios, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde además se suma la carga de Ingresos Brutos. Aseguran que, en muchos casos, esos gravámenes no tienen una contraprestación clara y terminan trasladándose al precio final de los productos.
El reclamo se da en un contexto de caída persistente del consumo. Relevamientos privados marcan una baja interanual en febrero, con retrocesos más pronunciados en las grandes cadenas, un dato que se suma al arrastre negativo que el sector viene acumulando desde 2024.
A esa debilidad de la demanda se agrega otra alarma: la expansión de la competencia informal. Los supermercados sostienen que cada vez más operadores venden productos sin cumplir con obligaciones impositivas ni regulatorias, lo que genera una distorsión que golpea especialmente a las empresas formales.
Dentro del encuentro también se discutió la evolución de las paritarias del sector y la intención empresaria de mantener los ajustes salariales por debajo del 2% mensual, en línea con la desaceleración inflacionaria que busca consolidar el Gobierno.
En el sector advierten que la combinación de consumo débil, presión fiscal local y competencia fuera del circuito formal configura un escenario delicado, que podría seguir afectando precios, empleo y niveles de inversión si no aparecen señales de recuperación de la demanda.
