30 enero, 2026

Un año sin Paloma y Josué: un doble crimen que sigue impune, con la investigación frenada y ningún detenido

Los cuerpos de los adolescentes fueron hallados en un terreno baldío cercano a las vías del Tren Roca, en Florencio Varela.

Este viernes se cumple un año del doble crimen de Paloma Gallardo y Josué Salvatierra, los adolescentes de 16 y 14 años que fueron brutalmente asesinados en el partido bonaerense de Florencio Varela y cuya causa no tiene detenidos, por lo que continúa impune.

El 30 de enero de 2025 los jóvenes se dirigieron presuntamente a un gimnasio en la localidad de Bosques, pero sus teléfonos se apagaron y dejaron de funcionar, por lo que familias denunciaron sus desapariciones.

Los cuerpos fueron hallados dos días después en un terreno baldío cercano a las vías del Tren Roca. Allí, según la investigación, las víctimas no tuvieron posibilidad de defenderse y fueron asesinadas con un objeto «contundente». Se supo que los crímenes ocurrieron el mismo día de sus desapariciones.

Las autopsias revelaron que Paloma falleció a causa de una “lesión cerebral” provocada por una “fractura de cráneo” y un “traumatismo encéfalo craneal grave”, mientras que Josué murió como consecuencia de una “hemorragia cerebral”, también con “fractura de cráneo” y “traumatismo encéfalo craneal grave”.

Teléfono clonado

La única persona que llegó a estar presa fue Gonzalo López, un joven que vive en la ciudad rionegrina de General Roca, por portar un celular similar al de Josué que poseía el mismo número de IMEI.

«Mediante un estudio se determinó que eran dos teléfonos distintos», afirmaron fuentes del caso. Los celulares se activaron al mismo tiempo en dos lugares distintos.

El dispositivo de Josué se activó en febrero después de su muerte, mientras que el teléfono de López hizo lo propio en el mismo mes.

A su vez, señalaron que el muchacho, que luego recuperó la libertad, había comprado ese celular más de un año antes por Marketplace de Facebook, pero después se le rompió y lo llevó a un técnico para que lo arregle, por lo que usó el otro teléfono. Además, era el titular de la línea, mientras que Josué usaba un celular que le prestaba su padre.

Causa frenada

El caso está en manos del fiscal Darío Provisionato, titular de la UFI N°1 descentralizada de Florencio Varela. La causa por el crimen de los chicos se encuentra caratulada como «homicidio crimis causa», un delito que consiste en matar para ocultar otro ilícito y que percibe una pena de prisión perpetua.

Sin embargo, a un año, no hay personas arrestadas por los asesinatos y los investigadores no saben a ciencia cierta qué ocurrió.

Idas y vueltas

Durante los primeros meses la atención estuvo puesta en personas en situación de calle que frecuentaban la zona del descampado donde aparecieron los cuerpos. De los registros de Desarrollo Social municipal surgieron seis nombres, algunos con antecedentes menores, como hurtos o robos de oportunidad. Pero esta línea ya fue descartada.

Otra pista que perdió fuerza fue la que involucraba a la congregación evangelista “Familias Sanas”, que funcionaba a 60 metros del lugar del hallazgo. El galpón fue allanado y se secuestró un teléfono celular para peritar. Sin embargo, el resultado del análisis fue negativo.

Además, un pastor, identificado como J.P., había levantado sospechas. Fue convocado a declarar ante la Justicia y solo relató su vínculo de amistad con los padres de la menor asesinada. No aportó datos sobre el crimen ni sobre posibles sospechosos.

La última línea de investigación se centró sobre dos vecinos mencionados en la causa, que viven a unas 15 cuadras de las casas de Paloma y Josué. “Pero es muy endeble la prueba, por no decir inexistente”, explicó un investigador. Lo único que se consiguió al respecto fue una filmación en la que se ve a uno de ellos volviendo a su domicilio sin objetos en las manos ni manchas visibles, algo con lo que no se puede sostener ninguna acusación.

Lo cierto es que a un año del doble crimen, la investigación está empantanada y las familias de los adolescentes no tienen paz.

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