Por Eduardo Van der Kooy
Javier Milei estará por algunas horas en el ombligo financiero y político del mundo. El Foro de Davos, en Suiza, parece haber alcanzado aquella caracterización, sobre todo, por la presencia de Donald Trump. En especial, a raíz de la agenda que ha resuelto exhibir: su confrontación con Europa desplegada en un imaginario centro geográfico de ese continente.
La disputa está dada ahora por la persistencia del líder republicano en reclamar la anexión de Groenlandia, una enorme isla en el mar Ártico que pertenece a Dinamarca. La Unión Europea amaneció este martes con una sorpresa de la Casa Blanca. En su cuenta oficial apareció una imagen del mandatario sosteniendo una bandera estadounidense sobre suelo groenlandés. Ladeado por el vicepresidente James Vance y el Secretario de Estado, Marco Rubio.
Esa provocación y otras, como las burlas de Trump a Emmanuel Macron, de Francia, por no solidarizarse con su postura, demostrarían cómo los personalismos arrasan ahora con los dogmas de las relaciones internacionales. Las diferencias políticas se traducen en enconos individuales. También sucede en América Latina. Cuando ocurrió la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, Milei la celebró con un video en el cual se veía como epílogo al dictador con Lula. Se negó a aplaudir la mención del brasileño mientras se firmó en Asunción el acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea. A esa cumbre el líder peteísta no fue y envió a su canciller, Mauro Vieira. Chiquilinadas que atraviesan el planeta.
Habrá que observar con atención cómo Milei pone o saca el cuerpo de la escena conflictiva que, con naturalidad, se desarrolla en Davos. No se conoce ninguna definición libertaria sobre el caso Groenlandia. Solo la alianza incondicional que mantiene con Washington. Aunque ha sido protagonista de uno de dos episodios vinculados. Su participación en el acuerdo regional con la UE.
La otra cuestión también le atañe de modo indirecto. Se trata de seguir las huellas que deja su amiga, la premier de Italia, Giorgia Meloni. La mujer considera un error la disputa por Groenlandia y se ofrecido a mediar. El voto de su país resultó clave para el resistido acuerdo entre la UE y el MERCOSUR. Sabe también de otros equilibrios. En la única rueda de prensa abierta que dio los últimos días de 2025, de cuatro horas de duración, se pronunció por un diálogo directo de Europa con Ucrania a raíz de la guerra que desató la invasión de Rusia. Mecanismo que el líder republicano impide siempre. “No tengo por qué estar de acuerdo en todo con Donald”, dijo a los periodistas.
La confusión y los desórdenes que va sembrando la política de Trump también salpican a Milei, que se siente un aliado intocable. El líder republicano, obsesionado por neutralizar a la mayoría de los organismos multilaterales (ONU y OEA, entre varios) invitó a la Argentina a sumarse al Consejo de la Paz de Gaza. También figuran Turquía, Qatar, Egipto, Hungría, Italia y la titular de la Unión Europea, Ursula von der Leyen. Una ensaladera gigante. La última sorpresa trumpista fue el convite realizado a Vladimir Putin. El Kremlin ha dicho que está analizando la propuesta. A la cual adhirieron con entusiasmo, enseguida, los regímenes pro-soviéticos de Bielorrusia, Kazajistán y Uzbekistán.
¿Integrar al mismo organismo a Rusia y sus satélites a los cuales acusa de querer apoderarse, junto a China, de la isla de Groenlandia? Tan válida la interpelación como llamativa la intervención del canciller soviético, Serguei Lavrov, cuando sostuvo que la tierra ahora en disputa no sería parte de Dinamarca. Habría dos maneras de observar tal paisaje. Creyendo en la pertinaz turbulencia de Trump. O intuyendo el trazado de un eje entre Washington y el Kremlin con la intención de encerrar a Europa.
Milei hace muy bien en no hablar sobre nada de eso porque se trata de un juego de dimensiones superlativas para las posibilidades de la Argentina. Siempre dijo que su amigo era Volodimir Zelensky, el presidente de Ucrania, quien en diciembre de 2023 estuvo en las escalinatas del Congreso durante la asunción del líder libertario. Quizás ahora no pueda repetirlo.
Milei será partícipe de un foro de altísima tensión política que parece contrastar con la chatura que el tiempo estival impone en la Argentina. Esa pasividad tendría sobre todo sentido en la relación entre el Gobierno y la oposición. Quizás empiece a superarse el letargo ni bien a comienzo del mes próximo arranquen las extraordinarias en el Congreso con la reforma laboral como corazón de la agenda. Además, con una omisión notable que la oposición subraya: la ausencia del DNU del último día del 2025 que rediseña el sistema de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
Los asuntos fogosos pertenecen ahora a la interna libertaria y se van cocinando entre cuatro paredes. Después de cabildeos el Presidente resolvió bajar a Manuel Adorni de la delegación que está en Davos. La maniobra fue tramada por los hermanos Milei con el objetivo de bloquear a Victoria Villarruel, la vicepresidenta a cargo ahora del Poder Ejecutivo. Se trata de un diploma formal y hueco porque Adorni se ha quedado con las facultades políticas oficiales. Es el hombre indiscutido de Karina, la Secretaria General.
El Presidente pudo así viajar tranquilo con su retaguardia custodiada. Atenta a lo que pueda hacer la vicepresidenta. Adorni ha dicho que Villarruel “no forma parte del proyecto ni de la gestión”, desde hace tiempo. Inocultable deseo de empequeñecer su papel institucional.
Los enfrentamientos en la cima del Poder Ejecutivo se suceden en la historia. Karina tiene congelado el Presupuesto del Senado. Le exige a la vicepresidenta un recorte de gastos antes de liberarlo. El Presidente descalificó a su compañera de fórmula en medio de los incendios de la Patagonia, que vienen menguando. Sucedió que Villarruel recorrió zonas de la tragedia y dejó en evidencia la ausencia presidencial. Cuyo delegado, el ministro del Interior, Diego Santilli, viajó a Chubut para reunirse con el gobernador Ignacio Torres por la reforma laboral. Terminó envuelto en el ajetreo que provocaron aquellas llamas.
Santilli, sin embargo, tomó nota de una necesidad que pasaba por alto en la Casa Rosada. Armó un sistema de Anticipos del Tesoro Nacional (ATN) para enfrentar la emergencia que padece Chubut. Los fondos se remiten con lentitud, pero el “Colo” se ilusiona que su buena voluntad sea al final recompensada por Torres. Sencillo: algunos votos por la reforma laboral.
