El sistema farmacéutico argentino atraviesa un momento de fuerte tensión financiera y ya se encienden las alarmas por un eventual desabastecimiento de medicamentos. Desde la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) advirtieron que, si no se regularizan los pagos de obras sociales y empresas de medicina prepaga antes de fin de mes, podría haber dificultades crecientes para reponer stock en farmacias de todo el país.
La presidenta de la entidad, Alejandra Gómez, describió el escenario como una “situación complicada” y explicó que la cadena de pagos se encuentra desfasada. En declaraciones radiales, la dirigente fue contundente: “Todavía no hemos terminado de cobrar las prestaciones que brindamos en diciembre”.
El problema, según detalló, radica en que las farmacias deben pagar semanalmente a las droguerías y laboratorios para reponer medicamentos, mientras que los financiadores del sistema —obras sociales y prepagas— acumulan atrasos significativos en la cancelación de las prestaciones ya realizadas.

“Es una cadena que está pactada como para que la farmacia compre el medicamento y reciba el pago de la prestación. Cuando eso se interrumpe o se pospone, la situación es complicada”, explicó Gómez.
La advertencia no es menor: las farmacias, en los hechos, están financiando con recursos propios los tratamientos de los pacientes. Esa dinámica, sostienen desde el sector, tiene un límite. “Llega un momento donde todas esas estrategias se agotan y la situación deja de ser financiera y pasa a ser un problema económico en el sector” , alertó.
El foco de mayor preocupación está puesto en el PAMI, que concentra más de cinco millones de afiliados, en su mayoría jubilados y pensionados, un grupo etario con alto consumo de medicamentos. “Ahí es donde tenemos la mayor cantidad de pacientes y también el rango de pacientes que más consumen medicamentos”, señaló Gómez.
Si bien aclaró que la crisis no se limita a un solo financiador, en el caso del PAMI explicó que existe desde 2018 un cronograma de pagos específico. Sin embargo, advirtió que “en el último año, esos plazos se fueron extendiendo”, lo que genera un cuello de botella en el sistema.

La preocupación central es que, si las farmacias no logran sostener el flujo de reposición, los pacientes podrían comenzar a notar faltantes en determinadas drogas o demoras en la entrega de tratamientos. Por ahora, el sistema se mantiene gracias al stock disponible y a acuerdos puntuales con algunos laboratorios, pero desde la Confederación aseguran que esa solución es transitoria.
“Así como las grandes obras sociales o prepagas tienen ese problema, la farmacia no puede sostener todo ese financiamiento”, remarcó la titular de la entidad.
Frente a este escenario, el sector farmacéutico impulsa la conformación de una mesa de trabajo urgente con todos los actores involucrados para intentar ordenar la cadena de pagos y evitar que la crisis financiera derive en un problema sanitario de mayor magnitud.
“Necesitamos resolver esta situación para poder brindar el acceso al paciente y a la prestación”, concluyó la representante.
Mientras tanto, el reloj corre hacia fin de mes y en el sector advierten que, si no hay respuestas concretas, el impacto podría sentirse directamente en mostradores de farmacias de todo el país, afectando a millones de personas que dependen de la cobertura de obras sociales y prepagas para acceder a sus tratamientos.
