Las pruebas de vehículos autónomos en la Ciudad de Buenos Aires tendrán un esquema controlado y por etapas. Empresas y universidades podrán presentar proyectos para ensayar con autos sin conductor humano y robots terrestres, pero ningún vehículo podrá comenzar a circular sin una autorización específica del Gobierno porteño.
Los ensayos estarán encuadrados en el nivel SAE 4, que permite que el vehículo funcione sin una persona al volante. La condición será que exista supervisión remota y que la circulación se limite a los sectores y horarios establecidos para cada prueba.
“No es necesario que vaya una persona dentro del vehículo, pero sí que la supervisión se realice desde afuera, según las reglas que fija el gobierno”, explicó el ministro de Infraestructura y Movilidad, Pablo Bereciartua.
Cada proyecto deberá definir sus condiciones de operación y contar con seguros específicos y protocolos de responsabilidad civil. La Ciudad evaluará las propuestas antes de habilitarlas y priorizará la seguridad de terceros, especialmente de menores, adultos mayores y personas con movilidad reducida.
“Lo que hemos habilitado son pruebas piloto supervisadas por el gobierno de la ciudad. Esto tiene niveles y lo vamos a hacer en etapas, con foco en la seguridad y el cumplimiento de las normas”, señaló el funcionario.
Los ensayos representarán además una prueba para una ciudad con tránsito intenso y frecuentes infracciones. Bereciartua mencionó problemas como vehículos en doble fila, conductores que no respetan los carriles y peatones o ciclistas que circulan fuera de las reglas.
