Cortes de luz: el complejo panorama que enfrenta el Gobierno este verano

Se aceleran medidas para ampliar redes de alta tensión con las distribuidoras eléctricas. Las distribuidoras planean refuerzos paliativos. Un alivio llega desde Brasil.

En un contexto de elevada fragilidad del sistema eléctrico debido a dos décadas de escasa inversión, el Gobierno, junto a empresas generadoras, distribuidoras y transportistas de electricidad, acelera las medidas para enfrentar los picos de consumo que traerán las olas de calor en los próximos meses.

Este verano se perfila como un desafío complejo, aunque factores como la mayor disponibilidad de agua en Brasil para generación hidroeléctrica y previsiones de temperaturas más benignas podrían brindar cierto alivio.

El principal foco está puesto en el AMBA, donde residen cerca de seis millones de usuarios, un tercio del total nacional, y se registra la mayor demanda de electricidad. Las horas críticas suelen concentrarse entre el mediodía y las cuatro de la tarde, cuando el uso de aires acondicionados alcanza su pico.

Las vacaciones de verano podrían reducir la presión sobre el sistema si las olas de calor ocurren entre enero y febrero. El peor panorama sería que haya picos de calor en marzo, cuando se retoman las clases y las actividades laborales.

Demanda industrial

La recesión económica, que muestra signos de superación, podría contribuir a una menor demanda industrial respecto a años anteriores. Además, suelen coincidir en esta época paradas técnicas de plantas y vacaciones de empleados. El Gobierno negocia con grandes industrias un mecanismo de compensación para que reduzcan su consumo durante picos críticos, con fondos que proveerá Cammesa.