Encuesta de Giacobbe: señales de alerta para Milei entre la caída de imagen y la percepción de corrupción

Una nueva encuesta nacional del consultor Jorge Giacobbe introduce dos elementos incómodos para el gobierno de Javier Milei: el deterioro de su imagen pública —que lo ubica por debajo de Patricia Bullrich— y una alta percepción de corrupción que posiciona a su administración como la segunda peor evaluada desde el regreso de la democracia.

El estudio, realizado entre el 26 y el 31 de marzo sobre 2.500 casos relevados mediante dispositivos móviles y con un margen de error de +/- 2,5%, muestra una tendencia que ya comenzaba a insinuarse en otros trabajos: el desgaste en la figura presidencial.

Caída de imagen y cambio en el liderazgo interno

Según los datos difundidos, Milei presenta actualmente un 36,1% de imagen positiva frente a un 55,6% de negativa, con un 6,8% de valoración regular. El dato más significativo no es solo el saldo negativo, sino la velocidad de la caída: el Presidente había alcanzado meses atrás un pico cercano al 58,7% de aprobación.

Este retroceso lo desplaza al segundo lugar dentro del ranking de figuras políticas evaluadas, superado por Patricia Bullrich, quien registra un 37,2% de imagen positiva y un 51,9% de negativa. En tercer lugar aparece Axel Kicillof, con 34,8% de positiva y 50,8% de negativa, consolidando una tendencia de acercamiento al oficialismo en términos de valoración pública.

Más atrás se ubican Cristina Kirchner (26,8% positiva y 55,2% negativa), Manuel Adorni (21,2% y 64,5%), Mauricio Macri (16,7% y 54,3%), Victoria Villarruel (9,3% y 65%) y Dante Gebel (5,6% y 25,6%).

El dato político relevante es que Milei no solo pierde terreno frente a opositores, sino también dentro del propio espacio ampliado del oficialismo, donde Bullrich logra capitalizar un posicionamiento más sólido en este momento.

Percepción de corrupción: un factor de fuerte impacto

El otro eje del estudio aborda una cuestión estructural en la política argentina: la percepción de corrupción de los distintos gobiernos desde 1983. Ante la pregunta sobre cuál fue la gestión más corrupta, el 44,4% de los encuestados señaló al gobierno de Cristina Kirchner, concentrando gran parte del voto crítico al kirchnerismo.

Sin embargo, el dato más sensible para la administración actual es que el gobierno de Milei aparece en segundo lugar, con un 31,3%. Se trata de un nivel elevado para una gestión en curso, especialmente considerando que se encuentra atravesando investigaciones judiciales y tensiones políticas.

El resto de los gobiernos muestra niveles considerablemente menores: Carlos Menem alcanza el 8,4%, Néstor Kirchner el 3,6%, Alberto Fernández el 2,5% y Eduardo Duhalde apenas el 0,2%.

En el extremo opuesto, los gobiernos radicales son los mejor evaluados en este rubro: Raúl Alfonsín no registra menciones como gobierno corrupto, mientras que Fernando de la Rúa obtiene solo un 0,6%. Un 3,3% de los encuestados no respondió o no supo qué contestar.

Un escenario de desgaste temprano

La combinación de ambos indicadores —caída de imagen y alta percepción de corrupción— configura un escenario complejo para el gobierno. En particular, porque se trata de variables que suelen retroalimentarse: el deterioro en la confianza pública impacta en la valoración general de la gestión, y viceversa.

El estudio de Giacobbe, más allá de las polémicas que rodean al consultor, aporta una señal clara: el capital político inicial de Milei muestra signos de erosión en un contexto donde la opinión pública comienza a reordenarse y a revisar sus expectativas.

En ese marco, la consolidación de figuras como Bullrich y la persistencia de la grieta en la lectura sobre la corrupción indican que el mapa político sigue en movimiento, pero con tendencias que empiezan a marcar límites más definidos para el oficialismo.