En las últimas horas, una captura de pantalla de una oferta laboral para el sector de fiambrería en una sucursal de la cadena de supermercados Día se volvió viral en la red social X (antes Twitter), despertando una ola de críticas y reflexiones sobre la situación del mercado de trabajo actual.
Los detalles de la propuesta
Lo que más llamó la atención de los usuarios no fue solo el monto del salario, sino la carga horaria exigida para alcanzarlo:
- Puesto: Empleado de fiambrería.
- Jornada laboral: 12 horas diarias (de 09:00 a 21:00).
- Descanso: 1 hora de almuerzo.
- Sueldo básico: $407.000.
- Adicionales: $20.000 por presentismo y bonos por objetivos de venta.
El eje de la polémica: ¿Legalidad o explotación?
La difusión del aviso puso el foco en dos puntos centrales que rigen el empleo en Argentina:
- La carga horaria: Según la Ley de Contrato de Trabajo, la jornada legal es de 8 horas diarias o 48 horas semanales. Una oferta de 12 horas diarias (especialmente si es de lunes a sábado o lunes a lunes) excede ampliamente los límites legales sin especificar el pago de horas extras bajo la normativa vigente.
- El valor de la hora: Al desglosar el sueldo de $407.000 por una jornada de 11 horas netas de trabajo (restando la hora de almuerzo), el valor de la hora resulta significativamente inferior a los acuerdos alcanzados por el sindicato de Empleados de Comercio en las últimas paritarias.
Reacciones en las redes
La publicación original en X se llenó de comentarios de indignación. Algunos usuarios señalaron que el monto apenas cubre el alquiler en muchas zonas del Gran Buenos Aires, mientras que otros remarcaron que aceptar estas condiciones «normaliza la precarización».
«Es un salario de supervivencia para una jornada que no te deja vida fuera del trabajo», comentaba uno de los usuarios más compartidos.
Contexto del sector
Si bien la marca es Día, muchas de sus sucursales operan bajo el modelo de franquicia. Esto significa que la gestión de los recursos humanos y las ofertas salariales dependen directamente del franquiciado (el dueño particular de ese local), aunque el impacto reputacional recae sobre la marca internacional.
Este caso reabre el debate sobre la necesidad de mayores controles estatales sobre las ofertas de empleo que se publican en portales digitales y redes sociales, donde muchas veces se omiten los convenios colectivos de trabajo.

