Furioso por Nisman, Milani envía un mensaje a su tropa

El ex jefe del Ejército de Cristina Kirchner pide por radio que lo llamen a declarar a él, para que 200 testigos sigan mudos.

Héctor Gambini

Artículo publicador originalmente en Clarín

César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani -cordobés de Cosquín, 70 años, jefe del Ejército de Cristina Kirchner entre 2013 y 2015- está furioso. Desde que el jueves pasado Clarín reveló que los investigadores del crimen de Nisman llamarán a declarar a 90 militares de Inteligencia que trabajaron con él -más otro centenar de empleados civiles de la misma área-, salió a hacer oír su voz y a mandar un mensaje a su tropa.

Dijo por radio que las citaciones “ponen en ridículo al Ejército Argentino”; que “Nisman se suicidó” y, sobre todo, que “yo le puedo contestar al fiscal Taiano por los 200 que va a citar, porque todos le van a decir lo mismo: que nadie conocía a Nisman…, se lo puedo asegurar”, repitió.

Además de una defensa propia -aunque a él no lo llaman en esta etapa-, pareció un mensaje acerca de qué tienen que declarar los citados: que cumplían tareas de rutina y ni sabían quién era Nisman ni lo que estaba haciendo.

“Todos van a decir lo mismo”, insiste Milani. ¿Cómo lo sabe?

Lo nuevo del caso -después de 10 años de la muerte de Nisman- es que por primera vez la justicia conoce el organigrama y los nombres de los agentes de inteligencia militar de la época de Milani.

Los datos llegaron después de que el gobierno accediera a un pedido de la fiscalía de Eduardo Taiano para desclasificar los archivos secretos de las fuerzas armadas y de seguridad sobre el caso Nisman y entregárselos a la justicia.

Ahora la fiscalía los llama para buscar iluminar los puntos oscuros de una compleja trama de espías, donde creen que pudo gestarse el crimen del fiscal que había denunciado a Cristina Kirchner por encubrir a los autores del atentado a la AMIA.

Nisman fue hallado con un tiro en la cabeza cuatro días después de aquella denuncia, que tuvo repercusión internacional.

Será difícil para los 200 testigos que cite la fiscalía -agentes de inteligencia entrenados- sostener que no sabían quién era Nisman, sin arriesgarse a una imputación por falso testimonio.

El mensaje del ex jefe ahora inquieto se volvería impracticable.

Milani estalla entonces diciendo que “el gobierno sigue los intereses israelíes” y se ofrece a contestar él por todos.

Quiere dar su versión personal de los hechos para que más de 200 testigos sigan mudos. ¿Teme que algo se salga de control?

Como entre los citados estaría un militar de inteligencia llamado Joaquín Conrado Pereyra -hombre de confianza de Milani cuando Cristina lo puso al frente de la inteligencia nacional, poco antes del crimen de Nisman-, Milani ya admitió que aquel era su enviado a la SIDE para tareas de rutina.

Sin embargo, Pereyra aparece en un informe secreto de 12 páginas del ex policía federal Ariel Zanchetta (espía inorgánico de la SIDE) sobre un “grupo de tareas” para estrategias de inteligencia -así lo llama el propio agente- que según él integraban Milani, el espía DR -mano derecha del jefe interno de la SIDE Fernando Pocino-, un policía bonaerense cuyas iniciales son AD y Conrado Pereyra.

Zanchetta escribió allí, en mayúsculas: “Conrado sabe qué pasó con Nisman“. La Justicia buscaría profundizar ese cabo suelto.

Hay otra cuestión que vincula a Milani con la causa por el crimen de Nisman, además de sus insistentes llamadas personales con Pocino el día en que Nisman estaba muerto y aún nadie lo sabía.

El día anterior a que hallaran el cuerpo del fiscal, hubo un incendio en la Casa Rosada que destruyó los registros de entradas y salidas al edificio desde 2011, justo cuando comenzó a negociarse el Pacto con Irán.

El origen del fuego nunca se investigó y los registros jamás se recuperaron.

El jefe de la Casa Militar a cargo del asunto fue un salteño llamado Agustín Rodríguez, formado en Inteligencia Militar. Un hombre de Milani.