Karina Milei le dio la espalda al PRO y busca poner a uno de los suyos para controlar a la SIDE

El oficialismo se juega este martes una carta clave en el Congreso. La hermana del Presidente quiere a Sebastián Pareja al frente de la comisión que vigila a los espías, rompiendo una promesa que le habían hecho a Cristian Ritondo.

En una jornada clave para el Congreso, el oficialismo intentará quedarse este martes con el control total de la comisión que vigila a los espías del Gobierno. Bajo la estricta mirada de Karina Milei, La Libertad Avanza buscará conseguir los ocho votos necesarios para imponer al diputado Sebastián Pareja al frente de esta mesa estratégica, rompiendo un pacto previo con el PRO y desatando un nuevo escándalo en el frente legislativo.

La votación será a las 17.30 en la Cámara de Diputados, donde se repartirán las 14 sillas: cinco para los libertarios, tres para el peronismo, dos para el macrismo y las restantes para el radicalismo y otros bloques. Quien logre quedarse con la presidencia tendrá un poder enorme: auditar las actividades de la SIDE y, sobre todo, fiscalizar el destino de los fondos reservados.

Karina Milei, Sebastián Pareja y Diego Santilli
Sebastián Pareja junto a Karina Milei y Diego Santilli

El conflicto estalló porque el presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, ya le había prometido ese lugar a Cristian Ritondo. Sin embargo, la hermana del Presidente frenó esa jugada y exigió que el puesto sea para alguien de su extrema confianza. Este ida y vuelta enfureció al jefe de la bancada del PRO, quien sumó “una piedra más en el zapato” de una relación cada vez más desgastada con la Casa Rosada.

Este giro de última hora no es un simple cambio de nombres, sino que refleja la dura interna en la cúpula del poder. Karina Milei avanza con su propio candidato para marcarle la cancha y equilibrar fuerzas con el asesor presidencial Santiago Caputo, el hombre que actualmente “maneja los hilos” de la central de inteligencia y controla su millonaria caja.

Llegar a esta instancia con los votos en el aire es una apuesta, cuanto menos, jugada. El oficialismo ya pagó caro este tipo de desorganización en el pasado, cuando las fisuras internas le permitieron a la oposición unirse de sorpresa y entregarle la conducción de esta misma comisión al radical Martín Lousteau.

Un martes de extrema tensión y cargos en juego

La disputa por los secretos de Estado no será el único foco de conflicto en el Congreso. Durante la misma tarde, el Senado será el escenario donde se definirán las autoridades de otras comisiones muy importantes, como la que revisa la validez de los decretos presidenciales (DNU) y la que controla a las fuerzas de seguridad interior.

El Gobierno sabe que cada silla cuesta sangre, sudor y lágrimas, y los antecedentes no lo favorecen. El año pasado, los libertarios intentaron coronar a una diputada propia para liderar la mesa que defiende los derechos de los niños. Sin embargo, una rápida alianza entre peronistas y radicales los dejó afuera de la conducción y ubicó en ese lugar a la legisladora jujeña Natalia Sarapura.

Ese viejo roce todavía trae dolores de cabeza. Como el oficialismo perdió aquella votación, decidió frenar por completo el nombramiento de la nueva defensora elegida. Esa pelea dejó todo el proceso trabado y ahora amenaza con frenar otras designaciones clave en el Congreso.