3 septiembre, 2026

La IA pone bajo presión a los empleos calificados y formales en Argentina

El avance de la Inteligencia Artificial (IA) comienza a modificar el mercado laboral y Argentina aparece entre los países de América Latina donde ese proceso podría tener mayor impacto. Una investigación del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata ubicó al país, junto con Brasil, Chile y Uruguay, entre las economías de la región con mayores niveles de exposición a estas tecnologías.

El dato adquiere especial relevancia por las características del mercado laboral argentino. La mayor exposición no se concentra en los empleos manuales, sino en actividades profesionales, administrativas y de servicios, justamente aquellas que tienen una mayor presencia en las economías con mercados de trabajo relativamente más sofisticados.

El estudio analizó las posibles consecuencias distributivas de la incorporación de la IA en los mercados laborales latinoamericanos y puso el foco no solamente en qué empleos pueden ser reemplazados, sino también en cuáles pueden verse potenciados por la tecnología. De acuerdo con la investigación, la IA puede funcionar como una herramienta para aumentar la productividad de determinados trabajadores, pero también puede generar desplazamientos y pérdida de ingresos en aquellas ocupaciones donde las tareas humanas puedan ser sustituidas.

Para elaborar el trabajo, los investigadores combinaron microdatos de encuestas de hogares de 14 países latinoamericanos, provenientes de la base SEDLAC —elaborada por CEDLAS y el Banco Mundial— con distintos índices internacionales que permiten medir la exposición de las ocupaciones a la Inteligencia Artificial.

Argentina, entre los países más expuestos

El estudio encuentra diferencias importantes entre los países de la región. Argentina integra, junto con Brasil, Chile y Uruguay, el grupo con mayor exposición a la IA, mientras que Guatemala, Honduras y Bolivia presentan niveles iniciales más bajos.

La diferencia está relacionada con la estructura de cada mercado laboral. En los países donde existe una mayor participación de profesionales, trabajadores administrativos y empleados de servicios, la IA tiene un campo más amplio para intervenir sobre las tareas que se realizan diariamente.

En cambio, en economías donde predominan la agricultura de subsistencia, las actividades manufactureras de baja tecnología y determinados segmentos informales, la exposición inicial resulta menor.

Sin embargo, el informe advierte sobre una paradoja: la mayor sofisticación del mercado laboral también puede convertirse en una fuente de vulnerabilidad. Cuanto más extendidas están las tareas vinculadas con el procesamiento de información, la redacción, el análisis de datos y otras actividades que pueden ser asistidas o automatizadas mediante IA, mayor es el potencial de transformación.

Esto implica que algunas de las ocupaciones que durante anteriores procesos de cambio tecnológico parecían relativamente protegidas pueden encontrarse ahora en el centro de la transformación.

Los trabajadores formales son los más expuestos

Uno de los principales resultados del trabajo es que la exposición a la Inteligencia Artificial no se distribuye de manera uniforme.

Los trabajadores formales, jóvenes, mujeres y personas con mayor nivel educativo e ingresos laborales presentan, en términos generales, mayores niveles de exposición.

Entre las ocupaciones más alcanzadas aparecen el personal de apoyo administrativo, profesionales de las áreas financiera y legal, técnicos de nivel medio y trabajadores vinculados con la atención al público.

En el otro extremo se encuentran actividades donde predominan las tareas físicas o aquellas que requieren una intervención humana difícil de automatizar mediante las herramientas actuales. Allí aparecen trabajadores de ocupaciones elementales y de limpieza, peones, trabajadores calificados de la agricultura y la pesca, además de artesanos y operarios de maquinaria.

El fenómeno marca una diferencia con otras grandes transformaciones tecnológicas. Mientras la automatización industrial estuvo históricamente asociada con el reemplazo de determinadas tareas manuales y rutinarias, la Inteligencia Artificial puede intervenir sobre actividades cognitivas y de procesamiento de información, alcanzando a trabajadores con niveles educativos medios y altos.