La feroz disputa entre sectores de Javier Milei volvió a quedar expuesta tras el escándalo por la cuenta anónima “Periodista Rufus”, un episodio que, según el análisis de Carlos Pagni en La Nación, revela un problema más profundo: la dificultad del Presidente para ordenar y disciplinar a su propio círculo de poder.
La controversia enfrentó al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con el influyente asesor presidencial Santiago Caputo, luego de que se atribuyera al dirigente riojano la administración de una cuenta en la red X desde la cual se difundían ataques y acusaciones contra el entorno del llamado “Mago del Kremlin”.
Pagni sostiene que el episodio dejó al descubierto una “parálisis” de Milei frente a la disputa entre sus dos principales pilares políticos: su hermana Karina Milei y Santiago Caputo. Según el columnista, el mandatario terminó delegando cuotas centrales de poder en ambos integrantes del denominado “triángulo de hierro”.
El “triángulo de hierro” en crisis
De acuerdo con el análisis publicado por La Nación, Karina Milei concentra el manejo político y emocional del Presidente, mientras que Santiago Caputo se convirtió en el principal intérprete de la comunicación y la estrategia digital oficialista.
Pagni remarca que Milei no sólo delegó tareas administrativas, sino “parte del poder”, generando una estructura de conducción inusual para la tradición presidencial argentina.
“La crisis altera a esa misteriosa trinidad”, señala el periodista, quien interpreta que el desafío actual del jefe de Estado no consiste únicamente en reconciliar a sus colaboradores, sino en “reabsorber la autoridad que dispersó”.
La pelea digital y el rol de “Gordo Dan”
El conflicto escaló cuando el influencer libertario Daniel Parisini, cercano a Santiago Caputo, contradijo públicamente la versión presidencial sobre la cuenta “Periodista Rufus”.
Mientras Milei sostuvo que a Martín Menem “le habían plantado” el perfil anónimo, Parisini afirmó que estaba probado que la cuenta era manejada por el titular de Diputados y reclamó que “no le mientan al Presidente”.
Para Pagni, esa desautorización pública resultó especialmente delicada porque exhibió a un Presidente vulnerable frente a operaciones internas y dependiente de información filtrada por su entorno político.
Milei, las redes y la información
Otro de los ejes centrales de la nota apunta a la relación del mandatario con las redes sociales. Según el columnista, Milei “admite no leer diarios” y se informa principalmente a través de publicaciones en X, lo que —afirma— favorece visiones fragmentadas y conspirativas de la realidad política.
En ese contexto, Pagni describe a La Libertad Avanza como “el primer grupo político que nació en las redes sociales y vive en ellas”, advirtiendo que la misma dinámica digital que fortaleció al oficialismo ahora alimenta sus enfrentamientos internos.
Negocios, sospechas y tensiones
La investigación periodística también menciona disputas vinculadas a sectores energéticos y licitaciones estratégicas, en las que aparecen mencionados empresarios cercanos al entorno de Santiago Caputo, entre ellos los hermanos Neuss y el empresario Leonardo Scatturice.
Pagni señala además que la polémica por la licitación de la Hidrovía habría generado inquietud en sectores de Estados Unidos por la eventual participación de grupos vinculados a capitales chinos.
En paralelo, el artículo sostiene que Santiago Caputo mantiene influencia sobre áreas sensibles vinculadas a inteligencia estatal, pese a no ocupar formalmente un cargo de funcionario.
Macri, otro foco de tensión
La nota también aborda la relación con Mauricio Macri, a quien sectores libertarios presentan recurrentemente como una amenaza política para Milei.
Pagni cuestiona especialmente declaraciones del ministro de Economía Luis Caputo contra la gestión macrista, recordando que el propio funcionario ocupó cargos clave durante aquel gobierno.
Según el análisis, atacar a Macri “es una vía rápida para llegar al corazón del Presidente”, dentro de un esquema político atravesado por sospechas, operaciones internas y disputas de poder.
Una conducción bajo presión
El artículo concluye que el caso “Periodista Rufus” refleja no sólo una pelea coyuntural, sino también las debilidades estructurales de La Libertad Avanza: una fuerza política de crecimiento acelerado, integrada por dirigentes con escasa experiencia compartida y fuerte dependencia de las redes sociales.
Para Pagni, la ausencia de una conducción cotidiana clara por parte de Milei favorece un escenario de fragmentación permanente, donde las internas dejan de ser excepciones y pasan a convertirse en parte constitutiva del funcionamiento oficialista.
