El presidente Javier Milei hizo hoy una cerrada defensa de su gestión económica, en un discurso de casi una hora en el Consejo de las Américas que careció de autocrítica y, en cambio, contuvo fuertes cuestionamientos a los economistas que señalan el crecimiento del desempleo y la pérdida de poder adquisitivo del salario, además de una relativización de la caída del consumo y el cierre de empresas. Ligó, en ese marco, el nivel de las jubilaciones con la legalización del aborto, una medida que por otra parte consideró producto de la “pasión por asesinar”.
“Voy a dejar en evidencia la precariedad y pobreza analítica de los economistas argentinos en los análisis que hacen. Debe ser que, como la Argentina es una economía que se ha caracterizado en los 100 años previos a nuestra administración a ser un país decadente, parece que deben tener las herramientas bastante oxidadas”, acusó el libertario, en un arranque cargado de ironía contra sus detractores como prólogo de un discurso muy vehemente en el Salón Versalles del Hotel Alvear.
