El Gobierno de Javier Milei evalúa firmar un decreto para nombrar en comisión a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla en la Corte Suprema antes del sábado, cuando se inauguren las sesiones ordinarias del Congreso.
La decisión se tomaría tras el fracaso en el Senado para obtener los dos tercios necesarios.
Fuentes cercanas a la Casa Rosada aseguran que el decreto ya está en preparación y que podría publicarse antes del sábado, cuando el primer mandatario inaugure el período de sesiones ordinarias del Congreso. La decisión marca un giro en la estrategia del Ejecutivo, que inicialmente buscó negociar los pliegos en la Cámara Alta pero se topó con la resistencia del kirchnerismo y sectores de la oposición.
La designación en comisión de jueces de la Corte Suprema no es una novedad en la política argentina. En 2015, Mauricio Macri recurrió a la misma herramienta para nombrar a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, aunque finalmente ambos esperaron la ratificación del Senado antes de asumir.
En este caso, el oficialismo intentó durante meses alcanzar los consensos necesarios para aprobar los pliegos de Lijo y García-Mansilla en el Senado. Si bien el primero obtuvo dictamen de mayoría, su designación se vio trabada por las internas en la oposición y la falta de apoyo explícito del kirchnerismo.
El rechazo del bloque de Unión por la Patria, liderado por José Mayans bajo la órbita de Cristina Kirchner, dejó en claro que el camino legislativo estaba bloqueado. Frente a este escenario, el Gobierno decidió avanzar con la vía del decreto para garantizar la incorporación de los jueces a la Corte.
División en la oposición y presión desde la Casa Rosada
Mientras algunos gobernadores peronistas, como Gerardo Zamora, se mostraron favorables a la designación de Lijo, otros sectores del peronismo se alinearon con la postura de Cristina Kirchner y se negaron a dar quórum.
En el PRO, las señales fueron contradictorias: mientras Ignacio Torres (Chubut) respaldó el pliego, Mauricio Macri presionó para bloquear la designación del magistrado. Incluso Horacio Rodríguez Larreta se sumó a la negativa, influyendo sobre su sector dentro del Senado.
Por su parte, Lijo, quien en un principio buscaba la aprobación legislativa, habría aceptado la designación en comisión ante el desgaste del proceso.
