El 75 por ciento de los tres millones de jóvenes bonaerenses entre los 18 y los 29 años no realiza estudios terciarios y experimenta una inserción al mercado laboral marcada por los altos niveles de informalidad, mientras que retrasa la emancipación de sus padres, con los que conviven hasta 6 de cada 10 de ellos.
Menos autonomía
La Unidad de Género describe la existencia de un «efecto cicatriz”. Se trata de “la evidencia de que las experiencias tempranas de desempleo e informalidad actúan como un penalizador estigmatizante que reduce las posibilidades de acceder a empleos de calidad y mejores salarios en la vida adulta ”, indicaron.
En ese punto, el estudio marca que el comercio es el rubro de inicio laboral de la gran mayoría de los jóvene s, pero en esta categoría social ese sector tiene índices de informalidad del 60%. En cambio, sectores más formalizados -y por ende con mejores salarios- como educación, salud y la administración pública tienden a contratarlos menos.
Un dato que da cuenta de cierto clima de época tiene que ver con el retraso de la autonimización: 6 de cada 10 jóvenes aún viven en su hogar de origen como hijos del jefe de hogar. Esta tendencia se agudiza en la franja de 25 a 29 años, donde el 46,9 por ciento permanece con sus padres, una cifra que asciende al 50 por ciento en el caso de los varones.
La postergación de la autonomía no es solo una elección cultural, sino que está ligada a trayectorias laborales inestables y niveles de informalidad que duplican a los de la población adulta. También a las dificultades para acceder al mercado inmobiliario, donde en precio de los alquileres trepó por encima del 400% desde enero de 2024.
