Gustavo López volvió a ser noticia, pero esta vez lejos del folclore habitual del periodismo deportivo. En el tradicional «pase» que comparte con Toti Pasman al mediodía de Radio La Red, el conductor de ESPN terminó blanqueando una ambición que sorprendió a su compañero de aire y a todos los oyentes.
Todo arrancó cuando el dúo analizaba el presente de Independiente, un club al que López sigue de cerca por historia familiar. El periodista cuestionó duramente la gestión de Néstor Grindetti, presidente de la institución de Avellaneda, por «desmantelar el equipo en plena competencia»: primero la salida del entrenador Gustavo Quinteros y después las ventas de Gabriel Ávalos, Maxi Gutiérrez y Kevin Lomónaco.
«NI A LANÚS PUEDE VOLVER»
Con las elecciones de fin de año en el club y la certeza de que Grindetti no buscará la reelección, López lanzó una chicana que terminó siendo el disparador de todo: «Con lo que está haciendo en Independiente no puede volver ni a Lanús», tiró, en referencia al pasado de Grindetti como intendente de esa ciudad por el PRO.
Pero la frase no quedó ahí. El propio López decidió aclarar el comentario y terminó revelando una intención personal que dejó descolocado a Pasman.
LA CONFESIÓN QUE NADIE ESPERABA
«Con todo respeto por Lanús, por supuesto, porque es mi ciudad. Y porque quiero ser su intendente», disparó López, dejando un silencio breve al aire. Pasman, incrédulo, repreguntó si hablaba en serio, a lo que el periodista redobló la apuesta: «Sí, sí, es mi sueño».
Ante la ocurrencia, Toti no dudó en pedirle una primera medida de gestión, y ahí López bajó un poco el tono de la broma para hablar con más sinceridad sobre su vínculo con la ciudad donde nació. «Primero tengo que volver a vivir ahí. Yo nací en Lanús, viví 37 años, estudié, trabajé en la panadería, que todavía la tengo, pero ahora la alquilo, y me queda la casa que era de mi vieja», explicó.
UN PROYECTO A LARGO PLAZO
Lejos de tratarse solo de una ocurrencia radial, López dejó entrever que la idea le da vueltas hace tiempo: «Guitarra, mentiras, no: tengo que volver, vivir unos años, ver cómo está la gente, escucharla, saber qué necesita, hablarle, y ahí ser candidato, porque yo veo mal a Lanús», cerró, dejando planteado un horizonte político que, de concretarse, lo alejaría —al menos parcialmente— de los micrófonos que lo hicieron popular en todo el país.
