El salario mínimo sube a $398.800 en noviembre: alcanza para un cuarto de la canasta

Desde el 1° de noviembre el salario mínimo, vital y móvil pasa a $398.800 por mes para la jornada completa, y a $1.994 la hora para los jornalizados. Lo dispuso la Resolución 4/2026 después de que el Consejo del Salario, donde se sientan sindicatos, empresarios y Gobierno, terminara otra vez sin acuerdo. Cuando no hay acuerdo, el Gobierno fija el número solo. Y lo fijó con una escalera: $406.400 en diciembre, $414.200 en enero, $422.000 en febrero, $429.600 en marzo y $437.000 en abril de 2027. Son $7.600 por mes, un 1,9% mensual. Si la inflación se mantiene arriba de ese número, como viene pasando, el mínimo va a seguir perdiendo durante todo el verano.

Hace dos semanas contamos en esta columna que una familia de dos adultos y dos chicos necesitó $1.632.505 en septiembre para no ser pobre, según el Indec. El salario mínimo de noviembre es el 24% de eso. Para que una familia tipo salga de la pobreza con salarios mínimos, tienen que entrar cuatro sueldos completos a la casa. Un sueldo mínimo tampoco cubre la canasta alimentaria, la que marca la línea de indigencia, que para esa misma familia ronda los $730.000: el mínimo llega poco más de la mitad. El artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo dice que el salario mínimo es «la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia» para asegurarse «alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión». Léalo de nuevo con $398.800 en la mano. En la Argentina muy pocos trabajadores registrados cobran exactamente el mínimo, porque los convenios colectivos están todos por encima. Entonces mucha gente piensa que el número no le cambia nada. El salario mínimo es la vara con la que la ley mide muchas otras cosas, y cada vez que se queda atrás, esas cosas se achican con él.

Seguro de desempleo

Si te despiden sin causa y tenías aportes, cobrás el 75% de tu mejor sueldo de los últimos seis meses, pero con un piso de medio salario mínimo y un techo de un salario mínimo entero. En noviembre eso es entre $199.400 y $398.800. No importa que ganaras un millón: el Estado te paga, como máximo, $398.800 por mes mientras buscás trabajo. Ese techo es el salario mínimo. Si el mínimo no sube, el seguro tampoco.

Desde el 1° de noviembre el salario mínimo, vital y móvil pasa a $398.800 por mes para la jornada completa, y a $1.994 la hora para los jornalizados. 

Embargos

Si tenés deudas y te llegó un juicio, el sueldo es inembargable hasta un salario mínimo. Sobre lo que ganás por encima del mínimo, te pueden embargar el 10% si cobrás hasta dos mínimos, y el 20% si cobrás más. Con un mínimo de $398.800, a alguien que gana $800.000 netos le pueden descontar hasta $40.120 por mes. Cuanto más bajo el mínimo, más grande la porción embargable del sueldo. Lo explicamos la semana pasada hablando de las deudas de fin de mes; acá está el número exacto.

Becas y programas

Las becas Progresar tienen un tope de ingresos familiares de tres salarios mínimos: desde noviembre, $1.196.400. Los vouchers educativos, siete mínimos: $2.791.600. El Programa Hogar de la garrafa, dos mínimos: $797.600. Cada vez que el mínimo sube menos que los sueldos, hay familias que quedan afuera de un beneficio sin haber mejorado de verdad. Y al revés: como el mínimo sube poco, los topes suben poco y el Estado ahorra con cada familia que se cae.

Jornalizados sin convenio

Para el que trabaja por hora sin un convenio que lo cubra, el mínimo sí es el sueldo: $1.994 la hora, $15.952 por una jornada de ocho horas. Es el caso de muchos changarines registrados a tiempo parcial, el mismo universo que crece mientras cae el empleo asalariado en blanco, como contamos hace dos semanas. Conviene aclararlo, porque todos los años circula la confusión: las jubilaciones, la AUH y las asignaciones familiares no se mueven con el salario mínimo. Se actualizan por inflación, con la fórmula de movilidad. La propia Resolución 4/2026 dice que el mínimo se fija «excluidas las asignaciones familiares». Si sos jubilado o cobrás AUH, este número no te cambia el ingreso. Te cambia, sí, el seguro de desempleo de tu hijo, el embargo de tu sueldo y la beca de tu nieto.

El salario mínimo dejó de ser un piso para vivir y pasó a ser una variable de ajuste: cada peso que no sube es un peso que el Estado no paga en seguros de desempleo y en programas, y un peso más que un acreedor puede embargar. Por eso se fija por resolución y no por acuerdo. Mi conclusión es simple: mientras el mínimo sea un cuarto de la canasta, no está cumpliendo el artículo 116 de la ley, y el que lo paga no es el trabajador que cobra convenio, sino el que se quedó sin trabajo, el que debe y el que estudia. Que el número lo fije el Gobierno solo, sin los gremios en la mesa, dice todo sobre cuánto vale hoy esa palabra, mínimo.