La reunión de mesa política realizada este martes en la Casa Rosada dejó expuestas las tensiones más profundas que atraviesan hoy al gobierno de Javier Milei. La ausencia de Santiago Caputo, la salida anticipada de Patricia Bullrich y la creciente presión por la situación judicial de Manuel Adorni convirtieron el encuentro en una postal incómoda de un oficialismo cada vez más atravesado por internas de poder.
Según detalló el artículo publicado por Clarín, la cumbre se desarrolló en paralelo a la multitudinaria marcha universitaria que colmó la Plaza de Mayo en rechazo a las políticas educativas del Gobierno y en reclamo por el financiamiento universitario. Esa coincidencia temporal no fue menor. Dentro del oficialismo existe conciencia de que el conflicto universitario representa una de las protestas con mayor nivel de legitimidad social y capacidad de daño político.
En ese contexto, la ausencia de Santiago Caputo fue interpretada como una señal inequívoca del debilitamiento interno del asesor presidencial frente al avance de Karina Milei. Desde Presidencia explicaron formalmente que faltó “por temas de agenda”, pero en la Casa Rosada nadie desconoce que la disputa por el control político del Gobierno atraviesa uno de sus momentos más delicados.
La otra imagen significativa fue la de Bullrich abandonando la reunión antes de tiempo para dirigirse al Senado. El gesto alimentó las versiones sobre el deterioro de su vínculo con Milei y con el núcleo duro del oficialismo. El artículo recuerda que la senadora había mantenido días atrás una fuerte discusión con el Presidente durante una reunión de Gabinete, luego de reclamarle a Adorni que adelantara su declaración jurada para despejar sospechas derivadas de sus causas judiciales.
La respuesta política de Adorni fue medida, aunque reveladora. En una entrevista posterior evitó confrontar directamente con Bullrich y la calificó como “una fenómena”, en un intento por contener una crisis que amenaza la alianza construida tras las elecciones de 2023. No es un dato menor: Bullrich aportó un decisivo caudal electoral en el balotaje que llevó a Milei a la Presidencia y cualquier ruptura tendría consecuencias políticas de peso.
La reunión también mostró el creciente fortalecimiento de Karina Milei dentro del armado oficialista. Según Clarín, la hermana del Presidente logró imponer su posición respecto al tratamiento integral de la reforma electoral en el Senado, incluyendo el proyecto de Ficha Limpia, pese a las resistencias de Bullrich y otros sectores aliados. La tensión aumentó además por la discusión sobre la eliminación de las PASO, iniciativa que Bullrich considera inviable por falta de votos.
En paralelo, el karinismo consolidó posiciones estratégicas en el Congreso. Sebastián Pareja, dirigente alineado con Karina Milei, quedó al frente de la Comisión Bicameral de Inteligencia encargada del control de la SIDE, un área históricamente vinculada a la influencia de Santiago Caputo. El movimiento fue leído dentro del oficialismo como otro avance de la secretaria general sobre estructuras clave del poder libertario.
La decisión de no difundir una foto oficial de la reunión terminó de confirmar el clima interno. En gobiernos anteriores, las imágenes de unidad funcionaban como herramientas políticas indispensables en momentos de crisis. Esta vez ocurrió lo contrario: el oficialismo prefirió evitar una exposición visual de un encuentro marcado por la incomodidad y las diferencias.
El problema para el Gobierno es que las tensiones internas coinciden con un contexto político más complejo. La movilización universitaria volvió a mostrar capacidad de organización opositora y sensibilidad social frente a determinados reclamos. A eso se suman las repercusiones judiciales que rodean a Adorni y las disputas cada vez menos disimuladas dentro del círculo presidencial.
La administración Milei construyó buena parte de su fortaleza inicial sobre la idea de cohesión y verticalidad. Pero la reunión de este martes mostró un escenario diferente: múltiples centros de poder, estrategias enfrentadas y dirigentes que empiezan a marcar distancia en medio de una crisis política que todavía no encuentra un punto de estabilización.
