Milei impulsa la reforma educativa para habilitar el homeschooling

El Gobierno reactivó el debate por la llamada “Ley de Libertad Educativa”, que busca habilitar la educación en el hogar bajo un esquema de evaluación periódica. La iniciativa, inspirada en el modelo estadounidense, abre una fuerte discusión sobre el rol del Estado y la escuela tradicional.

“En la educación no hay neutralidad: siempre se transmite una visión del mundo”. La frase, repetida durante décadas en debates pedagógicos, vuelve a cobrar fuerza en la Argentina mientras el oficialismo empuja una reforma que pretende habilitar el homeschooling y redefinir el alcance de la intervención estatal en la enseñanza.

El gobierno volvió a poner en agenda la reforma educativa con la que busca permitir el “home schooling”, la modalidad que pretende tomar como referencia de Estados Unidos para que los chicos puedan formarse en sus hogares.

La iniciativa está siendo examinada en la comisión de Educación de la Cámara de Diputados bajo el nombre de “Ley de Libertad Educativa”.

El principal impulsor del proyecto es Agustín Etchebarne, uno de los economistas cercanos a Javier Milei, quien presentó la propuesta esta semana en un acto en Paraná ante 200 personas, acompañado por Martín Krause, flamante Director Académico de la Fundación Faro, y Cristian Centurión, referente de Las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo en Entre Ríos.

“El objetivo es llegar un día a eliminar el Estado”, afirmaron a LPO los organizadores del evento. Krause, uno de los expositores, presentó además su libro elogiado por el propio Milei, titulado justamente “La utopía libertaria: el fin del Estado”.

El homeschooling supone que el Estado no supervise el día a día dentro del hogar ni la forma en que enseñan los padres, aunque sí exige exámenes periódicos en escuelas públicas o privadas. Si el estudiante aprueba esas evaluaciones, el conocimiento queda acreditado y el título tiene validez oficial.

Estados Unidos es el gran modelo de referencia para los libertarios y el país donde más se popularizó, organizó y reguló el homeschooling. En ese debate, las objeciones más frecuentes apuntan a que esta modalidad puede debilitar la socialización de los chicos y reducir el papel integrador que históricamente ha tenido la escuela tradicional.

Análisis y proyecciones: El avance de este tipo de reformas suele abrir una discusión de fondo sobre hasta dónde llega la libertad de las familias y dónde comienza la responsabilidad indelegable del Estado en materia educativa. En términos comparados, el homeschooling creció en distintos países como respuesta a desconfianzas hacia la escuela convencional, a demandas de mayor autonomía pedagógica o a corrientes culturales más individualistas. Sin embargo, también enfrenta resistencias por el riesgo de fragmentación social, desigualdades en el acceso a contenidos y dificultades para garantizar estándares homogéneos de aprendizaje. Si el proyecto logra avanzar en el Congreso, es previsible que concentre el debate entre sectores liberales, que lo verán como una expansión de la libertad educativa, y defensores de la escuela pública, que advertirán sobre posibles impactos en la cohesión social y en la función igualadora del sistema.

Evolución reciente del tema: En los últimos años, el homeschooling pasó de ser una práctica marginal a convertirse en una alternativa más visible en debates educativos de Occidente, especialmente tras la pandemia, cuando muchas familias experimentaron modelos de enseñanza remota y educación combinada. En la Argentina, la discusión hoy aparece asociada a la impronta libertaria del gobierno, que plantea una reducción del peso estatal y una ampliación de la elección individual. Del otro lado, la respuesta de especialistas y sectores pedagógicos mantiene una preocupación constante: preservar la socialización, la obligatoriedad escolar y el derecho a una formación común mínima para todos los niños y adolescentes.