Reforma electoral: el PJ mueve fichas y junta votos para bloquear la eliminación de las PASO

La oposición intenta consolidar una mayoría para frenarla la iniciativa impulsada por el Gobierno, mientras el oficialismo enfrenta dificultades para garantizar los apoyos necesarios.

La decisión del Gobierno de avanzar con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) reactivó la dinámica política en el Congreso y encendió las alarmas en la oposición. Apenas ingresó el proyecto, el peronismo comenzó a tejer acuerdos con distintos espacios para intentar bloquear la reforma electoral que impulsa la Casa Rosada.

La iniciativa forma parte de un paquete más amplio que incluye modificaciones en el financiamiento de los partidos políticos y la implementación de Ficha Limpia. Sin embargo, el foco de la discusión se concentra en las elecciones intermedias, un instrumento que desde su implementación fue clave para ordenar las internas partidarias y definir candidaturas en distintos espacios políticos.

En ese contexto, el Partido Justicialista activó un esquema de negociaciones con sectores opositores y bloques provinciales con el objetivo de reunir los votos necesarios para frenar el avance del oficialismo. La estrategia replica movimientos recientes, como los desplegados en debates sensibles donde la oposición logró articular posiciones comunes.

Dentro del peronismo hay coincidencia en la necesidad de sostener las primarias. Consideran que, en un escenario marcado por la falta de liderazgos unificados, las PASO son una herramienta central para evitar fracturas internas y consolidar candidaturas competitivas de cara a las próximas elecciones.

La construcción de ese frente opositor incluye conversaciones con dirigentes y bloques que no forman parte estricta del PJ, pero que comparten reparos sobre la eliminación del sistema. En ese armado aparecen figuras como Miguel Pichetto, Nicolás Massot y Emilio Monzó, que buscan articular una alternativa con volumen político desde distintos espacios.

En términos parlamentarios, el desafío para el Gobierno es complejo. Para avanzar con la reforma necesita mayorías absolutas: 129 votos en la Cámara de Diputados y 37 en el Senado. En ese escenario, el rol de los gobernadores será determinante, ya que su posicionamiento puede inclinar la balanza.

Algunos mandatarios provinciales ya dejaron entrever posturas dispares. Mientras Gustavo Sáenz se mostró a favor de eliminar las PASO, otros como Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo aún no definieron su posición públicamente. En esos casos, el equilibrio interno dentro del peronismo y las necesidades políticas locales serán factores clave.

“No la va a tener fácil el Gobierno. Hoy no tiene el número para eliminarlas”, advirtió un referente del peronismo en el Senado, donde comenzará a discutirse la iniciativa. La frase resume el escenario actual: una disputa ajustada, con negociaciones abiertas y sin un resultado asegurado.

A esto se suma la falta de una postura unificada dentro del PRO, principal aliado del oficialismo. Mientras algunos dirigentes acompañarían la reforma, otros ya manifestaron dudas, lo que agrega incertidumbre al conteo de votos.

Frente a este panorama, en el peronismo también analizan alternativas en caso de que el proyecto avance. Una de ellas es la posibilidad de organizar internas abiertas dentro del espacio, como planteó el senador Sergio Uñac, para sostener un mecanismo de competencia electoral.