Suben los precios mayoristas. Agosto marcó un incremento de 11,2 %.

El Índice de Precios Internos al por Mayor aumentó 11,2% en el mes de agosto, casi el triple que la inflación minorista. ¿Impactará en el bolsillo de los argentinos? Sí, pero no es tan sencillo.

En agosto, los precios mayoristas subieron 11,2% y acumulan en el año una suba del 34,4%. Respecto al mismo periodo del año pasado, la suba es de 62,9%. Recordemos que, para el índice de precios minorista, estos valores fueron de 4,0%, 30% y 54,5% respectivamente.

La relación entre el índice de precios mayoristas y el minorista (conocido como el Índice de Precios al Consumidor – IPC-) no es directa. No se trata de los mismos precios medidos antes y después de pasar por el supermercado minorista, ni de una misma canasta de bienes valuada en uno de esos grandes mayoristas tan de moda en estos tiempos de aceleración de la inflación.

El Índice de Precios Internos Mayoristas (IPIM) mide los precios de la producción argentina, incluyendo también algunos productos importados, que se comercializan en Argentina. Los productos elegidos y el peso que cada uno de ellos tiene en el cálculo no sale de lo que la gente declara consumir (como sí sucede en el IPC), sino de lo que se produce en el país para consumo interno. Obviamente tienen que ver, lo que se produce es obviamente porque se consume, pero no es exactamente lo mismo. En el IPIM no tenemos «fideos» o «jabón de tocador», ni siquiera tenemos los mismos grandes grupos («bebidas alcohólicas», «equipamiento del hogar») sino grandes grupos productivos («productos de caucho y plástico», «productos metálicos básicos») que se usan también para producir otras cosas. La relación con lo que consumen las familias que viven en Argentina existe, pero no es directa.

Otra diferencia muy importante es que el Índice de Precios Mayorista solo mide el precio de bienes. No incluye servicios. Así, lo que puede salir un corte de pelo, el colegio o una salida al cine no están incluidos en el registro estadístico. Esto representa cerca de un cuarto de los precios del IPC, que el IPIM no tiene. De nuevo, podemos esperar que en algún momento haya una relación. Si «sustancias y productos químicos» sube, el shampú posiblemente esté subiendo de precio y la o el peluquera/o eventualmente podría ajustar sus precios. Pero, en general, los servicios tardan más en ajustar a las variaciones del tipo de cambio (y a veces nunca lo hacen). En parte, se supone que tienen menos costos dolarizados. La mayor parte del costo proviene del valor agregado que le da quien brinda ese servicio. En el IPC, los bienes muestran un aumento anual de 59,8%, mientras que los servicios aumentaron 45,7% en los últimos doce meses.

¿Podemos esperar más inflación en los próximos meses? Sí, porque los costos están subiendo. Por otra parte, podemos esperar varios meses de subas. En los últimos episodios de aceleración de la inflación vimos que los precios finales se toman su tiempo para aumentar, posiblemente porque además de convivir con una inflación alta, estamos en una fuerte recesión. Esto hace que los eslabones finales de la cadena no trasladen tan rápido a los precios los aumentos mayoristas, aunque finalmente no les quede otra. Pero la relación entre el Índice Mayorista y Minorista no es uno a uno.

¿Por qué subieron los precios mayoristas?

Como era de esperar, subieron fuerte los precios importados (28,2% en el mes). En el IPIM tenemos directamente un apartado de bienes importados y su relación con el dólar es directa. Este capítulo pesa 7,3% dentro del índice total. El otro insumo importante que tiene una sección aparte es la energía eléctrica. Ni el peso ni el precio de la energía es el mismo para una familia que para la industria. Mientras que en el IPC la electricidad pesa 0,35%, en el IPIM pesa 1,9% (es decir, 1,9% del índice se explica por las variaciones de este precio a nivel mayorista). Para agosto, ante el provisorio congelamiento tarifario, la energía eléctrica actuó como ancla y aumentó 1,7% mensual.

Los precios de la producción nacional no escapan a la devaluación del dólar y tuvieron un fuerte ajuste. En muchos casos tiene que ver con que estos productos también tienen componentes importados. Subieron fuerte (26% en el mes) los precios de las máquinas y aparatos eléctricos (que dentro tienen importantes componentes importados) y de los metales básicos (20,3%), cuyo precio está dolarizado. Los autos y camiones son otro capítulo que subió fuerte en el mes (21,2%).

El ancla nominal de la economía

Además del Índice de Precios Internos Mayoristas, también se publicó el Índice de Costos de la Construcción (ICC), que es una suerte de combinación de todos los «precios» relevantes de la economía. Tiene tres capítulos. El primero es Materiales, que tiene mucho que ver con el IPIM. De hecho, este mes subió 14% mensual, aunque respecto al año pasado aumentó un poco menos que su primo (52,5%). El capítulo dos es Gastos generales, que combina aquello que la construcción terciariza o alquila, como volquetes, servicios de seguridad, seguros y consumo de energía, gas y agua. Este apartado es un mix y aumentó 3,3% en el mes y 48,1% en el año. El último capítulo es el más interesante y se llama Mano de obra. Como su nombre lo indica, tiene que ver con los salarios, aportes y contribuciones que se pagan, tanto por contrataciones directas como por subcontratos. Suele moverse al ritmo de la paritaria del Sindicato de la Construcción (la UOCRA). En agosto aumentó 3,1%. Respecto al año pasado, la suba es del 43,7%. Hay un solo «precio» que no está dolarizado en Argentina y son los salarios. El ICC es la foto de la Argentina de hoy. ( Nota: cenital.com)

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