Un avance histórico abre una nueva esperanza contra el cáncer de páncreas

Después de décadas de fracasos y callejones sin salida, científicos y laboratorios lograron un avance que podría cambiar el tratamiento del cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos y letales de la medicina moderna.

Según una investigación publicada por The New York Times, el fármaco experimental daraxonrasib consiguió prolongar de manera significativa la vida de pacientes con cáncer pancreático metastásico y ya es considerado por algunos especialistas como el avance más importante en oncología desde la irrupción de la inmunoterapia hace unos quince años.

El medicamento, desarrollado por la empresa Revolution Medicines, apunta contra una proteína llamada KRAS, presente en casi todos los cánceres de páncreas y también en numerosos tumores de pulmón y colon.

Durante décadas, la comunidad científica creyó que era prácticamente imposible atacar esa proteína. Los investigadores la describían como una “bola grasienta”: una estructura lisa, sin puntos vulnerables donde pudiera adherirse un fármaco.

“La mayoría pensaba que fabricar medicamentos contra KRAS era imposible”, explicó Marina Pasca di Magliano al diario estadounidense.

Sin embargo, un grupo de científicos decidió desafiar ese dogma. Uno de ellos fue Kevan Shokat, quien pasó cinco años analizando cientos de moléculas hasta descubrir una pequeña grieta en la proteína KRAS.

Ese hallazgo, publicado en 2013, revitalizó una línea de investigación que hasta entonces parecía condenada al fracaso.

Otro paso decisivo llegó con el trabajo de Greg Verdine, que desarrolló la idea de utilizar “pegamentos moleculares”: compuestos capaces de unir proteínas y bloquear el funcionamiento de KRAS.

La estrategia terminó derivando en el daraxonrasib, una píldora que se administra tres veces por día y que actualmente atraviesa una revisión acelerada de la Food and Drug Administration, que podría aprobarla oficialmente este mismo año.

Los resultados preliminares sorprendieron incluso a los especialistas más optimistas. En un ensayo clínico avanzado realizado en pacientes con cáncer de páncreas metastásico que ya habían recibido quimioterapia, quienes tomaron el medicamento sobrevivieron en promedio más de 13 meses, frente a menos de siete meses en el grupo tratado con quimioterapia convencional.

Aunque todavía no se trata de una cura definitiva, los investigadores destacan que el impacto es inédito para este tipo de tumor.

“El principio, no el final”, resumió Elizabeth Jaffee, una de las especialistas más reconocidas en cáncer pancreático.

El cáncer de páncreas es considerado uno de los más difíciles de tratar. Solo el 3% de los pacientes con enfermedad metastásica sobrevive más de cinco años y en Estados Unidos provoca más de 50.000 muertes anuales.

El nuevo medicamento también presenta efectos adversos importantes, entre ellos fatiga, náuseas, diarrea y lesiones cutáneas. Además, no todos los pacientes responden al tratamiento y con el tiempo el tumor puede desarrollar resistencia.

Aun así, el entusiasmo científico es enorme porque el enfoque podría aplicarse también a otros tumores impulsados por KRAS, como los de pulmón y colon.

Uno de los casos relatados por The New York Times es el de Rhea Caras, una abogada jubilada de California diagnosticada con cáncer metastásico en 2023.

Tras recibir un pronóstico de pocos meses de vida y pasar por una quimioterapia agotadora, ingresó a un ensayo clínico con daraxonrasib. Más de dos años después, continúa tomando el medicamento, su cáncer se redujo y mantiene una vida relativamente normal.

“Estoy segura de que no estaría viva sin este medicamento”, afirmó.

El avance es también el resultado de más de cuatro décadas de investigación básica financiada por universidades, organismos públicos y laboratorios privados.

En 1982, el científico del MIT Robert Weinberg participó de uno de los descubrimientos clave sobre el rol de los genes RAS en el cáncer. Hoy, a los 83 años, observa con asombro cómo aquella investigación finalmente empieza a traducirse en tratamientos concretos para pacientes.

“Habría sido bueno que el Señor nos enviara algo más fácil de medicar”, ironizó Weinberg. “Pero no fue así”.