Una interna feroz sacude al oficialismo y Cristina Kirchner bloquea movimientos en el PJ

La disputa por el control de la Comisión Bicameral de Inteligencia terminó por detonar la ya frágil relación entre La Libertad Avanza y el PRO en el Congreso, en medio de una creciente tensión interna dentro del oficialismo y de nuevas maniobras de poder en el peronismo opositor.

Según reveló Clarín en una columna firmada por Pablo de León, el conflicto se desató luego de que el diputado Cristian Ritondo se enterara de que el oficialismo impulsaría a Sebastián Pareja para presidir la Bicameral que supervisa a la SIDE, pese a un supuesto acuerdo previo que reservaba ese lugar para el PRO.

La bronca de Ritondo apuntó directamente al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a quien responsabilizan de incumplir la promesa política. El malestar escaló rápidamente porque la jugada fue interpretada como una decisión avalada por Karina Milei, quien busca fortalecer su estructura propia dentro del oficialismo.

De acuerdo con el artículo, Karina Milei pretende posicionar a Pareja en un lugar estratégico por dos razones centrales: reforzar el control político sobre la Secretaría de Inteligencia del Estado y consolidar el armado electoral bonaerense rumbo a 2027.

La nota también describe la tensión creciente entre Karina Milei y el asesor presidencial Santiago Caputo, especialmente alrededor de la influencia sobre los organismos de inteligencia.

En paralelo, Clarín señala que el dirigente bonaerense Diego Valenzuela atraviesa un escenario incierto. El ex intendente de Tres de Febrero había pedido licencia en el Senado bonaerense ante la posibilidad de asumir un cargo nacional vinculado a Migraciones, pero las diferencias entre Karina Milei y Patricia Bullrich habrían frenado su nombramiento.

Como consecuencia, Valenzuela quedó en un limbo político: sin función nacional y sin poder reincorporarse plenamente a la Legislatura bonaerense debido a la falta de sesión para retomar formalmente su banca.

Del otro lado del tablero político, el artículo de Clarín describe el deterioro absoluto de la relación entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner.

Según la publicación, el gobernador bonaerense intenta ampliar su perfil político y tender puentes con sectores empresarios, como quedó reflejado en su reciente encuentro con Eduardo Costantini durante una visita al MALBA de Escobar junto al intendente Ariel Sujarchuk.

Sin embargo, cerca de Kicillof aseguran que la relación con Cristina Kirchner atraviesa uno de sus peores momentos. De acuerdo con la nota, el mandatario provincial considera que cada reunión con la ex presidenta termina perjudicándolo políticamente porque luego trascienden versiones distintas a las conversadas en privado.

El punto más explosivo del artículo aparece en la reconstrucción de una cena política frustrada del peronismo. Según Clarín, dirigentes y gobernadores habían organizado un encuentro en Buenos Aires para comenzar a discutir el futuro del espacio sin la participación directa de Cristina Kirchner.

Entre los invitados figuraban Kicillof, Ricardo Quintela, Sergio Massa, José Mayans, Germán Martínez, Sergio Uñac y Jorge Capitanich.

Pero, siempre según el artículo, Cristina Kirchner intervino personalmente para impedir el encuentro. La ex mandataria habría llamado a Mayans y Martínez para desactivar la reunión, molesta porque la convocatoria se había organizado sin su aprobación.

La maniobra dejó en evidencia las dificultades del peronismo para reorganizarse y la resistencia de Cristina Kirchner a perder centralidad en la toma de decisiones, aun en medio de las tensiones internas y del desgaste político acumulado.