Un estudio reciente publicado en Nature Communications revela que el cambio climático está agravando uno de los trastornos del sueño más comunes: la apnea obstructiva del sueño (AOS). Esta condición, caracterizada por interrupciones repetidas de la respiración durante el sueño debido a la obstrucción de las vías respiratorias, podría verse significativamente afectada por el aumento global de las temperaturas.
La investigación fue liderada por la Universidad de Flinders (Australia) y utilizó datos de más de 116.000 personas en todo el mundo, recabados mediante sensores aprobados por la FDA instalados bajo los colchones, que monitorizaron alrededor de 500 noches de sueño por usuario. Al cruzar esta información con datos climáticos, los investigadores encontraron que las noches más cálidas aumentaban en un 45% la probabilidad de sufrir AOS.

Bastien Lechat, autor principal, destacó la sorprendente magnitud de esta asociación, remarcando que el calentamiento global no solo tiene implicancias ambientales, sino que también representa una amenaza directa a la salud pública y a la economía mundial.
El estudio advierte que, de continuar esta tendencia, la carga sanitaria y económica de la AOS podría duplicarse para el año 2100, alcanzando niveles comparables a los de enfermedades como el Parkinson o el trastorno bipolar. En 2023, por ejemplo, el aumento de AOS asociado al clima generó la pérdida de 800.000 años de vida saludable y un costo económico estimado en 98.000 millones de dólares, incluyendo tanto pérdida de bienestar como reducción en la productividad laboral.
Se observaron diferencias regionales en la prevalencia del trastorno: Europa mostró mayores aumentos de AOS vinculados al calor, probablemente por menor uso de aire acondicionado en comparación con países como Estados Unidos o Australia.
En cuanto a la salud, la apnea obstructiva del sueño no solo impacta negativamente la calidad de vida y el descanso, sino que también se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como demencia, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, ansiedad, depresión y mayor mortalidad, según Johns Hopkins Medicine.
Expertos como Daniel Pérez Chada, presidente de la Fundación Argentina del Sueño, enfatizan que la AOS es muy común pero subdiagnosticada, ya que se manifiesta mientras las personas duermen. El ronquido habitual, especialmente si es interrumpido por silencios, es un signo clave. Los principales factores de riesgo incluyen la edad, el sexo, el sobrepeso y ciertas características anatómicas.
Los investigadores subrayan la urgencia de tomar acciones políticas contra el cambio climático para evitar un incremento de la AOS y llaman a mejorar los diagnósticos y tratamientos disponibles. También advierten que el impacto puede estar subestimado, ya que el estudio se enfocó en poblaciones con mayor acceso a sistemas de climatización, por lo que regiones con menos recursos podrían estar aún más afectadas.
Finalmente, el equipo planea desarrollar futuros estudios de intervención para investigar cómo mitigar el impacto del calor en la AOS y comprender mejor los mecanismos fisiológicos detrás de este vínculo.
